(Ward Records)
En solitario como cabecera de
lanzamiento, pero acompañado por una buenísima banda, con Carl Sentance (Nazareth, Krokus, Persian Risk) como más que
apropiado cantante aportando su potente voz encajando en las composiciones del
teclista británico, rivalizando en brillantez con el magnífico guitarrista Simon McBride (Snakecharmer) que deja
momentos memorables, todo ello sobre la técnica y rotunda base rítmica que
completan el versátil bajista Laurence
Cottle (Alan Parsons Project, Gary Moore) y el poderoso batería Jon Finnigan.
Un disco que combina el hard rock
más clásico con pasajes de sinfonismo marca de la casa consiguiendo redondear
piezas muy atractivas, comenzando por la dinámica “Respect”, con unas teclas
orgánicas que marcan su desarrollo sobre unas poderosas guitarras entre las que
se eleva la voz de Sentance con
versátiles entonaciones. Se atempera el ritmo en la más sinfónica “All Out of
the Line” rompiéndose un poco la voz envuelta de teclados con un ligero toque
psicodélico, que se acentúan mostrando la maestría de Airey en la espectacular “One Of a Kind” adornada por bonitos
arreglos orquestales sin olvidarnos de la guitarra poniendo el contrapunto más
duro en algunos fragmentos.
Se tranquiliza el ambiente con la
sentimental balada “Everytime I See Your Face” dotada de una cuidada y suave
instrumentación, destacando unas maravillosas guitarras, para acompañar la expresiva
interpretación vocal de Sentance,
que toma tintes atormentados en la teatral “Victim of Pain” con un punto
tétrico pero muy melódico dejándonos otra exhibición de teclados del maestro.
Un Maestro que sigue ejerciendo su magisterio al piano en el preciosista medio
tiempo “Running Free” rivalizando en gusto con la incisiva guitarra de McBride creando una composición llena
de encanto.
Más ritmo e intensidad para “Lost
Boys” mucho más hard con riffs potentes y voces desafiantes, pero también con
su correspondiente carga de sinfonismo en un virtuoso duelo de teclas y
cuerdas, que vuelven a relajarse en la suave “Need You Bad” que nos deja unos
bonitos arpegios “progresivizándose” en su parte final, prácticamente como
preludio a lo que nos encontramos en “Children of the Sun”, corte con mucho
ritmo donde la voz áspera voz de Sentance
empasta con la base hard completada por la correspondiente dosis de virtuosismo
con un nuevo duelo de teclas y guitarras.
Nos aproximamos al último tercio
del disco con el que probablemente sea mi tema favorito del mismo, una delicia
instrumental titulada “Remember To Call” llena de sensibilidad con un inmenso
trabajo de guitarra en el que McBride
recuerda al añorado Gary Moore en
aquel mítico “K2-Tales of Triumph and Tragedy”
(1988), ópera prima en solitario de Don
Airey con la que nos sobrecogió en su momento. Cierra la remesa de temas
nuevos la luminosa “Stay In The Night” tema hard vacilón con grandes detalles
instrumentales, destacando la pulsación de bajo de Laurence y la versátil percusión de Finnigan, recordando a la última época de Deep Purple.
Unos Purple que son a los primeros que recuerdan con “Pictures of Home” encabezando
el póker de temas míticos rescatados en directo para la ocasión y que fueron
registrados en el Fabrik de Hamburgo el 14 de marzo de 2017. Esta primera
versión, como las otras tres, suena magníficamente bien haciendo que no echemos
en falta a los originales, muy fiel, para meter algún cambio ya en las dos
siguientes pertenecientes a Rainbow,
“Since You’ve Been Gone” acentuando el sonido de piano y obviando los coros de
su estribillo, al igual que en “I Surrender” marcada por una entrada
renacentista de teclados para luego explayarse y desarrollarse como la
conocemos con la voz de Sentance
cumpliendo algo engolada y con McBride
volviendo a lucir a la guitarra, como lo hace en la final “Still Got The Blues”
espectacular revisión del clásico de Gary
Moore para poner un magnífico broche a este gran trabajo.
Mariano Palomo
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