(Frontiers Music)

Antes de escuchar los temas la
idea podría parecer atractiva por la curiosidad que despierta siempre comprobar
la vigencia hoy en día de unas composiciones con más de cuarenta años de antigüedad,
pero también puede provocar el efecto contrario haciendo pensar a más de uno
que a Mr. Coverdale se le están acabando
las ideas, como ya lo hecho su capacidad vocal hace tiempo, al menos en
directo. Una vez escuchado el disco creo que es más lo positivo que lo
negativo, sobre todo porque el gran sonido que le han sacado a las canciones, actual
y rotundo pero sin perder apenas esencia, lo cual no quiere decir que sean
versiones absolutamente fieles.
La elección del track list me
parece de lo más acertado, centrándose sobre todo en los enormes discos que Dave facturó junto a Paice, Hughes, Blackmore y Lord en 1974, los enromes “Burn” y “Stormbringer”, y con un par de buenísimos recuerdos para “Come Taste The Band” grabado un año
después ya con Tomy Bolin a la
guitarra. Del primer disco han escogido seis cortes, abriendo con el propio
tema título “Burn” que ya estamos acostumbrados a ver tocar a Whitesnake en directo hace años y que
en esta revisión aparece más retocada de lo habitual, sobre todo en el sonido
de teclados, por cierto, no sabemos quién se encarga de ellos ya que no aparece
en los créditos de la nota de prensa.
Más atractivas me han parecido “You
Fool No One” con una curiosa armónica inicial dándole un rollo blues más
marcado y con un fantástico trabajo de percusión de Aldridge, aunque sin su cencerro característico, sosteniendo una melodía
vocal más relajada que la original junto a un solo de guitarra distinto, y la profunda
e intensa “Sail Away” con un rasgueo acústico marcando su tranquilo desarrollo
para que la voz de Coverdale doblada
por debajo muestre su calidez. La adictiva “Mistreated” se muestra cruda y
rotunda, con esa cadencia envolvente que atrapa, con menos teclados pero
manteniendo bien el tipo sobre todo en su melodía de voz y guitarra, al igual
que en la más ligera “Might Just Take Your Life” con una entrada de dobro arrastrando
hasta unas tesituras blues-hard que sin duda muestran de donde vienen los
primeros Snakes, con lo hace la más
punzante e incendiaria “Lay Down Stay Down” recordando a Hendrix algunas partes de guitarra.
La representación de “Stormbriger” la encabeza una versión
metalizada del propio tema título, curiosa y compacta, pero para mi gusto algo
artificial, echando en falta sobre todo el sonido de los teclados, apenas
perceptibles. Por el contrario otros cortes son más fieles a sus originales,
caso de “Lady Double Dealer” llena de rollo e intención, o de una embaucadora “The
Gypsy” que desprende magia en cada nota, con unas guitarras que hablan. Dos delicatesen
salpicadas de sonidos acústicos completan el quinteto del citado “Stormbringer”, la bucólica “Holy Man” adornada
por un bonito solo de guitarra, y la siempre emotiva “Soldier Of Fortune” más
desnuda que de costumbre únicamente a base de voz y cuerdas pellizcadas.
Los dos cortes de “Come Taste The Band” con los que se
completa el trabajo son “Love Child” de cadencioso ritmo blues pesado marcado
por unas guitarras de alto octanaje a las que acompañan unas tímidas teclas, y
la sensual “You Keep On Moving” que envuelve con su ritmo para que Coverdale luzca junto al sonido de
órgano de los teclados, aunque una vez escuchada en la voz de Glenn Hughes cualquier versión parece
menor.
Un disco como decía bien tocado y
producido, con algún detalle mejorable como los expuestos, pero en cualquier
caso muy agradable al oído y recomendable como ejercicio de recuerdo, por si a
alguno se le había olvidado de donde viene todo. No me extrañaría que fuera una
forma de cerrar el círculo por parte de Coverdale
poniendo fin de manera más que digna a su excelente trayectoria, esperemos que
no lo estropee en su próxima gira.
Mariano Palomo
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