(Music Theories Recordings / Mascot Label
Group)
Un disco que podríamos partir en
dos mitades, una primera a su vez dividida en dos partes bajo el mismo título
del trabajo “Wired For Madness”, en las que durante más de media hora nos
ofrece una cadena de genialidades enlazadas dentro de su intrincado desarrollo progresivo
de su primer capítulo llenando de riqueza y matices con sus teclas
sobrevolándolo todo con un gran Marco
Minnemann (The Aristocrats) a la batería. Entre medias guiños swing con
arreglos de viento, partes de piano jazz y momentos para la relajación en clave
clásica, contrastando con algunos potentes aportes guitarreros, para cerrar
casi doce minutos de orgía musical.
La segunda parte es más compleja
y extensa, yéndose al doble de duración, comenzando por un relajado inicio de
sintetizadores espaciales acompañados de una profunda voz casi recitante,
pasando a orquestaciones poderosas, detalles humorísticos y circenses,
atmósferas jazz-new age, engolados requiebros rítmicos, delicadas aportaciones
femeninas a la voz y de nuevo ligeros guiños swing terminando con una dinámica
serie de armonías a contratiempo. Una señora marcianada, llena de calidad pero difícilmente
asimilable de una sentada.
Una vez superada esta primera mitad
del disco, nos encontramos con piezas más asequibles, comenzando por el
envolvente medio tiempo “Off The Ground” en el que una suave voz masculina
acaricia entre bonitas melodías de teclados y guitarra junto a una bonita percusión
llovida, recordándome a los Asia de
la etapa con Guthrie Govan a la
guitarra que participa en este trabajo. Mete más carga sintetizada con “Drop
Twist”, una instrumental llena de efectos cibernéticos en clave
prog-experimental, que se prolonga en la futurista y ultra técnica “Perpetual
Shine” más enrevesada y con mucha presencia de bajo dándole un punto más
jazzie.
Cambio de tercio radical con “Just
Can’t Win”, un corte sorprendente de aires blues crooner con la participación
de Joe Bonamassa metiéndole un punto
de encanto y arrogancia en su profunda voz y con un solo de guitarra que se
cuela entre los sintetizadores de Rudess
quedando de lo más original y sugerente. Baja notablemente el ritmo en la
melancólica “Just For Today” una vez más con una voz grave, en este caso creo
que de James LaBrie (Dream Theater),
rodeada de discretas y delicadas notas de piano, quedando tristona y algo plana,
pero también bella y emotiva subiendo de intensidad en su parte final.
Para el cierre se recupera el
pulso más progresivo con “Why I Dream”, con ritmos jazzies en su base, con la
voz en tonos medios e intensos doblándose en alguna estrofa creando una
dinámica evolución que desemboca en momentos que rozan la psicodelia creando un
intenso duelo de piano, sintetizadores y guitarras, donde muy probablemente
estarán involucrados Vinnie Moore
(UFO) y/o John Petrucci (Dream
Theater) que aparecen en la nota de prensa nombrados entre los invitados pero
sin especificar en qué temas.
Cierre de nivel, para un disco de
nivel, pero que conviene degustar poco a poco, de la mano de uno de los nombres
más ilustres del rock progresivo mundial. No iniciados tómenselo con calma.
Mariano Palomo
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