(Frontiers / Mastertrax)
Tras la ruptura de Black Country Communion, dos de sus
piezas fundamentales Glenn Hughes
(bajo y voz) y Jason Bonham (batería)
nos sorprenden con un nuevo proyecto junto al jovencísimo guitarrista Andrew Watt, todo un desconocido para
el gran público que de la mano de estos dos veteranos da un salto superlativo
poniendo de manifiesto su talento en este debut discográfico de California Breed. Un disco que en
cierto modo podría considerarse continuación de la producción previa de Black Country Communion, pero con más
carga puramente hard setentera y menos blues.
Empieza con un tema denso y de
alto octanaje como “The Way” con el bajo
sonando gordísimo para que Hughes se
exhiba con desgarro y suavidad con las guitarras altas y matizadas, no es
fácilmente asimilable de primeras pero acaba por ser bastante adictiva. Más
energía e inmediatez en la brillante y descerrajada “Sweet Tea” con la voz
potente tirando de agudos sobre la punzante guitarra de Watt, que tira de arreglos psicodélicos en la envolvente “Chemical
Rain” dotada de fuerza y distorsión sobre una línea vocal alternando momentos
susurrantes y descarnados.
Cambian a un registro más
inmediato y rockanrolero a lo Stones en la sensual “Midnight Oil” con un
destacado apoyo de voces femeninas de textura negra y que termina con un breve
solo de batería de Jason Bonham para
redondear el tema más “radiable” del disco, junto a la apasionada balada “All
Falls Down” en el que el trío exhibe todas su virtudes, y en menor medida en la
festiva “Spit It Out” con unos buenos juegos vocales cortando su ritmo junto a
un marcado bajo y unos ligeros golpes de pandereta. Misma viveza y potencia proponen
con “The Grey” de pegada dura y técnica que sostiene un ritmo vivo con el que
llegan matizando sus líneas vocales y sus buenas guitarras, aligerándose un
poco para la rasgada “Scars” con un punto psicodélico curioso pero muy
melódico, como se aprecia en “Strong” con las cuerdas de la acústica sonando al
aire creando un curioso sonido, que engordan en el inicio de la final de
rasgueo marcado “Breathe” para acabar subiendo dejando un ligero rastro
zeppelinesco.
Antes muestran su cara más densa
y stoner en dos cortes como “Days They Come” con sus subidas y bajadas de tono y
distorsión a lo Black Sabbath, y en “Invisible”
donde el sonido de guitarra es todavía más pesado, demasiado para mi gusto,
pero con una melodía de voz limpia de regusto lisérgico que la aclara un poco.
A día de hoy estos son los temas que todavía no acaban de entrarme, algo que me
pasó en las primeras escuchas con el disco en su conjunto, pero que ahora una
vez habiéndole sacado el jugo me parece bastante más dinámico e interesante.
Mariano Palomo
No hay comentarios:
Publicar un comentario