(Ear Music)
Las aportaciones más melódicas
vienen con los arreglos de teclados de Vadim
Pruzhanov y con un Marc Hudson
que con su versátil voz, potente pero para nada estridente, resulta ideal para complementar
la avalancha instrumental de sus compañeros que también ayudan con unos logrados
coros que son otra de las marcas distintivas del grupo.
El disco se abre con “Reaching
Into Infinity”, una suave y breve instrumental que le da título creciendo sobre
unos redobles que desembocan en el comienzo de “Ashes Of The Dawn” rompiendo
veloz a golpe de doble bombo con unas guitarras brillantes bien empastadas con unas
nítidas melodías de voz y teclados creando una trabajada pieza de power metal
melódico. Más aceleración tras un misterioso inicio en la avasalladora “Judgement
Day” desbocándose con unos riffs asesinos amortiguados por coreos épicos y
teclados sinuosos, exhibiéndose Li y
Totman con un solo doblado en mitad
del corte.
Sigue el frenetismo con la
atropellada “Astral Empire” que ataca desbordante para relajarse un poco en su
parte central con unos coros algo pomposos antes de volver a acelerar con otro
incisivo solo de guitarra, entrando a continuación en territorios más
sinfónicos con la dramatizada “Curse Of Darkness” de ritmo alto pero con las
guitarras menos rápidas y con los teclados dándole un interesante toque orquestal
que me recuerda a nuestros Dark Moor.
Después de este primer tramo tiempo
para relajarse con la expresiva balada “Silence” con Marc mostrando clase y pasión a la voz sobre una sólida aunque algo
plana instrumentación, volviendo a machar los tambores con energía y disparando
las guitarras en la briosa “Midnight Madness”, power épico y melódico de manual
con buenas voces quedando bastante resultona. Mayor peso y algo de oscuridad en
la agresiva “War!” rozando el thrash metal
speedico con unas voces agrias contrastando con otras más limpias
resultando de una tremendamente rotunda pero sin perder unas buenas líneas
melódicas.
Siguen desafiando la resistencia
de sus mástiles y sus parches con “Land Of Sattered Dreams” barnizada de sinfonismo
en los teclados de Pruzhanov
incluyendo un riff central que parece un guiño a “Stand Up and Shout” de Dio antes de exhibirse de nuevo con otro
original solo de guitarra. Sin perder ritmo pero con algún retazo tranquilo aparece
“Our Final Stand” con la voz de Marc
algo engolada e incluso con breves rasgueos acústicos para dar al último tema
del disco mayor riqueza junto a unas guitarras llenas de matices.
Antes de “Our Final Stand”
aparece el corte más extenso del CD, “The Edge Of The World”, once minutos de
atemperado y misterioso prog power teatral a lo Savatage con preciosistas aportes instrumentales y trabajadas
líneas vocales incluyendo partes guturales que aumentan su expresividad en un
breve fragmento death metalero que parece llevarnos al abismo pero que
afortunadamente luego se vuelve a aclarar.
Disco interesante e intenso,
quizá demasiado por momentos, y con el que este sexteto multinacional sigue
ofreciendo buen material para sus seguidores, aunque para los menos iniciados
pueda resultar algo agotador.
Mariano Palomo
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