(Frontiers Music)
Para goce y disfrute de sus fans
desde entonces no han hecho más que regalarnos buenísimos trabajos
discográficos y mejores shows en directo que esperemos que se prolonguen
durante mucho tiempo. Pero ahora toca sacarle todo el jugo a este último
trabajo en el que Blades, Keagy, Gillis, Levy y Kelli facturan otro puñado de vibrantes
composiciones marca de la casa. Comenzando por la optimista y pegadiza “Some
How Some Way” llena de ritmo y luminosidad con Kelly Keagy en la voz principal además de aporreando los tambores
bien acompañado por Jack Blades al
bajo y con las habituales inmensas armonías vocales rompiendo en un estribillo
poderoso que rivaliza en brillo con los acordes característicos de Brad Gillis, posiblemente uno de los
guitarristas más infravalorados del planeta, secundado por Kery Kelli que ya es uno más en la banda.
Sigue la fiesta con otra de esas
canciones que te alegran el día, “Running Out Of Time”, de sonido algo más A.O.R.
en sus guitarras y voces llenas de expresividad dejando mayor protagonismo a Blades llegando a un estribillo lleno
de rollo y melodía con un punto vacilón que seguro funcionará en directo.
Vuelve a tomar las riendas vocales Keagy
con un tono más grave para el elegante medio tiempo "Truth” que sube de intensidad
en su claro estribillo bien acompañado de rasgueos electro acústicos.
Retoman ritmos más vivos y
marcados con “Day And Night”, tema que ya incluían como primicia en el citado
directo de Chicago y que me convence algo más en esta versión de estudio por su
machacón y contagioso estribillo aunque desde luego no es de lo mejor que hayan
hecho últimamente. Mejoran con el romántico medio tiempo que da título al disco
“Don’t Let Up” desarrollado sobre una resultona melodía vocal y unas bonitas
guitarras.
Unas guitarras que toman el
protagonismo en clave slide rockanrolera junto a los sonidos de pianola de Eric Levy en la sorprendente y
desenfadada “(Won’t Be Your) Fool Again” para explorar terrenos blues-sureños
que nos les recuerdo haber visitado tan claramente en discos anteriores, pero
siempre con la melodía y la clase como elementos innegociables. Más previsible
resulta “Say What You Want”, sonido típico Gillis
lleno de personalidad y dinamismo doblándose con Kelli acompañando unas melodías a dos voces tantas veces utilizadas
por el dúo de vocalistas dotándola de energía y encanto.
Momento relajado con la balada de
inspiración Beatles “We Can Work It
Out”, nada que ver con el tema de los de Liverpool del mismo título, pero con
esa esencia british que tanto le gusta sacar a relucir de vez en cuando sobre
todo a Blades que despliega su
encanto complementado por unos bonitos acordes rematados por un solo acústico lleno
de arte y feeling. Vuelta a la distorsión con “Comfort Me” potente y expresiva
en sus líneas vocales sin acelerar demasiado el ritmo con Keagy en un tono áspero matizado por los coros del estribillo en
una onda más actual, cumple pero tampoco es de las que más me haya llegado.
Sí me han convencido mucho más
los dos últimos temas del disco. Primero la animada y contagiosa “Jamie” con un
estribillo enorme desplegando fuerza y melodía, con buenos riffs marcados que
se desbocan llenos de clase en un solo doblado espectacular apoyado por unos
breves teclados orgánicos. Para finalizar otro tema suave, “Nothing Left Of
Yesterday” de nuevo con elementos acústicos y aires Beatles donde Blades se
mueve como pez en el agua, y con otro gran solo de guitarra para poner el
broche a otra magnífica entrega de, al menos para mí, una de las mejores bandas
de la historia del hard melódico.
Mariano Palomo