(Frontiers Music)
Esta vuelta a los orígenes empezó
a quedar palpable con su disco “Somewhere
In California” (2011), y refrendada con otro muy buen trabajo como “High Road” (2014), dejando entre medias
el delicioso acústico “24 Strings & a
Drummer” (2013), con el trío de ases fundadores al mando, Jack Blades (bajo y voz), Kelly Keagy (batería y voz) y Brad Gillis (guitarra), acompañados por
Eric Levy (teclados) y por Joel Hoekstra (guitarra), que éste dejó
su puesto definitivamente a Keri Kelly
(Alice Cooper, John Waite, Slash) hace dos años aunque ya le había sustituido
para algunos conciertos en 2012 y 2013.
Con esta última formación están
girando por Estados Unidos celebrando su trigésimo quinto aniversario, dicha
gira comenzó el pasado siete de mayo en el House Of Blues de Marina City (Chicago) ante más de un millar de fieles.
Este concierto podemos disfrutarlo ahora ya que acaba de ser publicado en formato
doble CD, DVD y Blu Ray. Evidentemente la edición más completa es la que se
presenta brillantemente en un completo digipack con los dos CDs de audio y el
DVD.
Se abre con una breve
presentación enlatada de un speaker al más puro estilo Kiss que da paso a la
enérgica melodía de "Touch Of Madness” con Blades haciéndose cargo de la voz principal, que como es habitual irá
alternando en los con Keagy según el
tema, secundado por las guitarras de Gillis
y Kelly afiladas entre las
misteriosas teclas de Levy. Sin
pausa continúan con la más melódica “Sing Me Away” una delicia de armonías
vocales e instrumentales, a la que sucede la no menos emocionante y vibrante “Four
In The Morning” mi tema favorito del grupo que nunca me canso de escuchar,
perfecta definición de lo que tiene que ser un medio tiempo.
Tras esta terna de temazos,
primera charla de Blades haciendo
referencia a los orígenes californianos de la banda para introducir la festiva “Growing
Up In California” que contagia con su tremendo ritmo y sus alternancias vocales
dejando además un señor solo de guitarra marca de la casa. Tras este guiño a
sus últimos discos, vuelta a los clásicos con la más sinfónica “Rumors In The
Air” que comienza muy suave para ir creciendo con fuerza hasta su estribillo y
su duelo de teclas y guitarras hasta que meten parón de ritmo en el que Keagy arenga al público que sigue
disfrutando con la tremendamente pegadiza “The Secret Of My Success” perteneciente
a la banda sonora de la película del mismo título.
Nueva charla de Jack Blades en este caso para recordar
al recientemente fallecido Prince
antes de llevarnos hasta el año 1985 con otro de los temas del álbum “Seven Wishes”, la preciosa balada “Sentimental
Street” con Kelly Keagy derrochando
fuerza y sentimiento en su interpretación vocal llegando hasta un estribillo a
capela con el resto de la banda antes de la entrada de toda la instrumentación
creando un emotivo clímax.
Momento más festivo con Blades marcando el ritmo a base de “yeahs”
interactuando con el público en “High Road” demostrando su sencilla y contagiosa
efectividad, siendo el segundo y último tema de su cosecha más reciente, el
resto todo clasicazos ochenteros de los cuatro primeros discos, bueno
básicamente de los tres primeros, y un tema nuevo que comentaré más adelante. Uno
de esos clásicos es que sigue a continuación, “Eddie’s Comin’ Out Tonight”,
dedicada a un fan de la banda que les seguía en sus primeras actuaciones en San
Francisco y que refleja la entrega y ganas de pasarlo bien, con unas guitarras
crudas y nítidas perfectas para imprimirla un carácter más rockero sin olvidar
nunca la melodía para cerrar el primer CD.
El segundo CD se inicia con otro
de los baladones del grupo, “Goodbye”, canción presentada como muy especial
para ellos y que interpretan con un gusto y elegancia enormes, iniciando en
modo acústico y desnudo con Keagy todo melodía y fuerza a la voz antes de la
entrada de toda la carga eléctrica instrumental creando un momento realmente
emocionante. Después de este pedazo de recuerdo, el tema nuevo al que me
refería antes, “Night & Day”, un corte bastante cañero que será incluido en
su próxima entrega en estudio que está prevista para la primavera de 2017, con
las guitarras de Kelli y Gillis con la distorsión alta y con la
voz de Keagy más áspera, todo tratado
con la clase y melodía acostumbradas, pero tendré que escucharlo más porque se
me queda un poco corto comparado con los otros dos más recientes.
De aquí en adelante temazo tras
temazo cayendo uno tras otro, comenzando por “Night Ranger” pomposidad y
melodía con las teclas y los coros envolviéndolo la dureza de sus guitarras y de
la voz principal, pasando por “When You Close Your Eyes” otro medio tiempo
perfecto con sus embaucadores acordes de guitarra atrapándonos desde su inicio
y con unas armonías vocales Top que deberían enseñarse en las escuelas de
música, hasta la festiva “Don’t Tell Me You Love Me” con el público totalmente
metido coreando su contagioso estribillo y con un solo de guitarra doblado para
lucimiento de la pareja de hachas, antes de despedirse hasta los bises dejando
unos innecesarios minutos en blanco sin editar que hacen que el corte se
alargue excesivamente hasta que aparece Keagy
para presentar a los miembros del grupo.
Tras la presentación enganchan con
la directa y divertida “Penny” en la que las guitarras y teclas comparten
primeros planos junto a los buenísimos coros de siempre creando otro tema hard
A.O.R. de manual, que sirve como brillante previo a los dos singles por
excelencia de la banda incluidos en su segundo trabajo “Midnight Madness” (1983), “Sister Christian” y “(You Can Still)
Rock In America”. Para la primera Blades
pone en situación el año en el que triunfó el tema, 1984, refiriéndose que por aquel
entonces presidía los Estados Unidos Ronald
Reagan y que las películas más taquilleras eran “Beverly Hills Cop”
(Superdetective en Hollywood) y “Ghostbusters” (Los Cazafantasmas), y que la
canción que rompía las listas era “Sister Christian”, otro baladón lleno de
intensidad y sentimiento con el que conquistaron y siguen conquistando, una vez
más con Keagy dejándose la voz con
un poderío brutal.
El fin de fiesta como no puede
ser de otra manera, lo pone la mencionada “(You Can Still) Rock In America”,
himno total de autoafirmación que transmite optimismo y ganas de rockear como
pocos con un Blades desatado,
perfectamente apoyado por sus compañeros en los coros y con un Gillis frenético por momentos. Cierre
perfecto para un excelente documento, tanto sonora como visualmente, en el que
se recoge toda la esencia, calidad y fuerza de una de las mejores formaciones
de hard melódico de la historia.
Mariano Palomo
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