(Autoeditado)
Unas composiciones que, por
resumir, podrían encuadrarse dentro del rock progresivo en la más amplia
acepción del género, yendo desde momentos de puramente metálicos, a pasajes
relajados llenos de delicadeza, pasando por multitud de matices que las
enriquecen tanto como las enrevesan, haciendo que su escucha requiera de varias
repeticiones para sacarles todo el jugo. Además sus letras no son las más
directas ni coreables del mundo, ni mucho menos, siendo en su mayoría reflexiones
socio políticas, aunque también queda sitio para la ternura como detallaré más
adelante.
Así pues comienza el disco, tras
la breve intro “Ignition”, con un corte lleno de energía y pegada como es “Made
In Error”, con Kike mostrando su
enorme capacidad de interpretación haciéndose cargo de todos los instrumentos
pero llamando sobre todo la atención la versatilidad que muestra a la guitarra
con momentos realmente brillantes entre la poderosa y agresiva voz de Jacob, recordando bastante en su
conjunto a los Freak Kitchen de Mattias IA Eklundh.
Como decía antes también el dúo también
nos deja momentos tiernos, como el que expresan en la bonita “Soon” dedicada al
nacimiento de sus respectivas hijas y en el que la melodía de guitarra empasta
a la perfección con el tono más cálido de la voz pero sin olvidar la solidez,
suponiendo un precioso homenaje del que seguro que se sentirán muy orgullosas
sus criaturas cuando puedan entenderlo y disfrutarlo.
Vuelta a ritmos más rotundos y
acelerados con “Self Defense” dinámica y poderosa pieza de base contundente y
afilados riffs sobre los que Kike
dibuja unas brillantes notas que llegan a terrenos cercanos a la fusión al estilo
Vai cortando y avivando su ritmo con
precisión, mientras que Jacob
aparece en menor medida en un tono bastante arrogante, que se relaja al inicio
de la más densa “Right Man In The Wrong Place” con la base rítmica pesada y muy
marcada, con su letra dedicada a esos políticos que parece que van a salvar el
mundo para luego caer en la más absoluta irrelevancia y que musicalmente, aun
estando muy trabajada, me ha resultado algo menos brillante.
Mucho más vibrante me ha parecido
la instrumental “Sinergy of the Damned” seis minutos y medio que comienzan con un
suave piano roto bruscamente por unos ataques metálicos de guitarra, bajo y
batería que se desbocan por momentos creciendo en dureza e intensidad matizados
por unas magníficas melodías de guitarra llenas de virtuosísimo y clase con su habitual
punto “marciano”, relajándose en el final de nuevo con el piano para enlazar
con el inicio de “Laws of the Wise” que va subiendo y bajando el ritmo de forma
divertida y curiosa entre los golpes de voz de Jacob y los sorpresivos adornos de guitarra de Kike.
Y después de este momento más
ligero llegamos a un tema que bien podría resumir lo que es Asha, “King Of Empty Words”, un cuarto
de hora largo imposible de clasificar y difícilmente explicable para intentar
hacer llegar toda su versatilidad, profundidad y virtuosismo. En el mismo Kike se explaya a base de bien, con Jacob dejando también su buena
participación tras comenzar en modo suave y acústico, con unas originales
partes vocales creando un intenso dueto doblando la voz, para luego pasar a una
exhibición absoluta de poderío técnico instrumental que va desde fases
progresivas y metaleras, a otras de jazz fusión, pasando por retazos hard
rockeros, con tempos lentos y agresivos, antes de recuperar la figura vocal más
limpia en la parte final retomando las primeras estrofas tras unas partes tratadas
con efectos cibernéticos que refuerzan su expresividad entre ritmos marciales y
teclados sintetizados.
En definitiva, una enrevesada
genialidad tan indescifrable como deliciosa una vez bien diseccionada, como lo
es prácticamente todo el disco que se cierra de forma mucho más tranquila y
relajante con la breve instrumental “Earthshine”, perfecto contrapunto a tanta
intensidad y frenetismo que no está al alcance de cualquiera, ni para crearlo si
no se tiene el enorme talento de Kike G.
Caamaño, ni para asimilarlo si no se tiene el oído lo suficientemente
entrenado.
Mariano Palomo