(Frontiers Music)
Después formaría GPS publicando una única obra, la
brillante “Window Of The Soul”
(2006), para un año después unirse al teclista norteamericano Erik Norlander (Lana Lane, Last In
Line) y otros músicos que han ido yendo y viniendo hasta dar forma a esta
primera entrega homónima de Dukes of the
Orient, donde encontramos parte de la esencia más sinfónica de los Asia noventeros, pero sin el asequible
punto de comercialidad de aquellos, dando como resultado unas composiciones, en
general, tan elaboradas y notables técnicamente como escasamente atractivas
para los menos iniciados en el género. Aun así, siempre es interesante escuchar
unos temas en los participan, además de la pareja mencionada, guitarristas de
la talla de Jeff Kollman
(Cosmosquad, Chad Smith’s Bombastic Meatbats), Moni Scaria (WWIII), Bruce
Boilet (Racer X) o el más reconocible Guthrie
Govan (ex Asia, GPS, The Aristocrats).
Comienza el disco con “Brother In
Arms”, tema envolvente donde la voz de Payne
aparece poderosa y engolada con su inconfundible timbre profundo doblada con
acierto y rodeada de unas nítidas melodías de guitarra y teclados llenos de
sinfonismo, sin olvidarnos de la solidez que aporta Jay Schellen (Hurricane) a la batería. Una buena muestra de lo que
vamos a ir encontrándonos a lo largo de todo el trabajo, cortes elaborados y
bien ejecutados, pero sin el pellizco suficiente para mi gusto.
Siguen con “Strange Days”
envolvente pieza de tempo medio salpicada de bonitos arreglos de teclados y
buenos coros en el estribillo que sin subir mucho sí resulta lo suficientemente
efectivo, bajando el ritmo con la dramatizada “Amor Vincit Omnia”, en la que
rozan el lirismo de nuevo con los coros resaltando pero con un grado mayor de
grandilocuencia sinfónico-operística.
Me convencen más con “Time Was
For No One”, corte de ritmo ligero con cuidadas percusiones y expresivas armonías
vocales que entran con fuerza y clase sobre unos bonitos arreglos de guitarra y
teclados, redondeando uno de los cortes que más recuerdan a Asia, junto a la elegante “Seasons Will
Change” con un sonido de guitarra muy Howe
dentro de su intensa ambientación sobresaliendo con nitidez su reiterado
estribillo.
Con la intrigante “A Sorrow’s
Crown” descubrimos unas solemnes aportaciones orgánicas de Norlander replicadas por unas dinámicas guitarras, que resultan más
preciosistas en la positiva “Fourth Of July”, empastando la grave voz de Payne con unas atemperadas melodías incluyendo
un bonito solo de guitarra española. Una guitarra española que vuelve a ser
protagonista para embaucarnos en la extensa “Give Another Reason”, delicada y
suave con brillantes aportes eléctricos y sintetizados que van creciendo sobre
su ritmo sinfónico-progresivo junto a unas cuidadas voces graves con mucha
profundidad y expresividad, dejando también algún retazo bucólico con arreglos orquestales
de flauta y cuerda.
Bonito cierre para un disco
interesante, con muchos detalles, que necesita ser escuchado con atención y
tranquilidad para sacarle todo su jugo, y donde echo en falta algo más de
llegada y pegada.
Mariano Palomo
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