(EMP Outlaw / EMP Label Group)
Para este trabajo Ron contó con músicos ajenos a Keel, la banda, desconocidos para los
seguidores del hard rock, pero que a la vista del resultado obtenido, muestran
un nivel más que competente, amén de la colaboración de algunas figuras
ilustres del género como el bajista y teclista Ronnie Mancuso (Beggars & Thieves, Red Dragon Cartel, Vanila
Fudge), el batería Mike Vanderhule
(Y&T) o el enorme guitarrista Frank
Hannon (Tesla). Entre todos ellos logran redondear una docena de buenos
temas, brillantes por momentos, en los que con una sólida base rítmica hard nos
dejan un variado y atractivo muestrario de detalles. Comenzando por la potente
pegada de la inicial “My Bad” llena de guitarras de alto octanaje salpicadas
por atemperados detalles de banjo para darle un ligero toque country, que también
aparece en la más sureña “The Last Ride” con el dobro de Travis Troy dando réplica a la poderosa ejecutoria de Ron a la voz y a la guitarra junto a Keith Robert.
Aunque para esencia puramente
country sureña la que destila la entrañable “Just Like Tennessee” precioso tema
en el que el sentimiento aflora con sonidos de Steel pedal, dobro y acústicas
rodeando su preciosa y potente melodía vocal, que se rasga y endurece para
interpretar la más cañera “Dead Man Rockin’” dotada de unos buenos coros que
rompen en su claro estribillo, para volver luego a sonidos hard sureños a lo Lynyrd Skynyrd-Molly Hatchet con la vibrante
“What Would Skynyrd Do” donde las guitarras de Hannon y Ron se alean
con el piano de Joe Spraker y las
voces de las Cowgirls (Carol Lynn Liddel y Renne Keel).
Nuevo momento country total con
la lenta y polvorienta “Singers, Hookers & Thieves” marcada por el
aguardentoso dueto que se marcan Ron
y Paul Shortino (King Kobra, Rough
Cutt, Quiet Riot) rodeado de delicados sonidos de piano y dobro, llegando después
al corte más hard melódico del disco, “Wild Forever”, magnífico en su ritmo ligero
que engancha con limpios golpes de guitarra y voz, claro y sencillo, con un estribillo
ganador que entra a la primera. Vuelta a la senda sureña con la poderosa “The Cowboy
Road” de voz desafiante junto a unas guitarras con peso y suciedad justa,
arrastrada pero nítida, de nuevo con Hannon
sobresaliente explayándose con un acelerado repunte rítmico final mostrando su
enorme talla como instrumentista.
Se atempera el ritmo con “When
Love Goes Down” más relajada en su desarrollo pero tremendamente intensa en su
interpretación brillando sus sugerentes coros doblando la áspera voz de Ron, que sigue arrastrándose y
golpeando en la vacilona “Evil, Wicked, Mean & Nasty” con un estribillo hard
ochentero que repunta entre unas trabajadas guitarras completadas por unos
guapos toques de armónica a cargo de Louie
Merlino para darle el matiz diferencial.
Se cierra prácticamente el disco
con la enérgica “Long Gone Bad” hard de ritmo alto con un aire pantanoso que
engancha con facilidad con ligeros aportes de dobro, para desnudarse luego con
la gamberra red neck “Three Chord Drinkin’ Song” grabada en directo en el
estudio, que bien podía ser un bar, con un sonido maquetero y que refleja el
divertido rato que se pasaron tocándola quedando bastante curiosa.
Original final para este buen
disco en el que Ron Keel y sus acompañantes
nos ofrecen una hora de entretenido y variado hard sureño.
Mariano Palomo