(Livewire / Cargo Records)
Un disco que me ha sorprendido
gratamente, siguiendo la línea habitual de sus predecesores con el A.O.R. ochentero
como principal activo, pero en esta ocasión lo encuentro más redondo, menos
artificial, más llevable al directo, con unas instrumentaciones sencillas pero
con cuerpo muy bien empastadas dentro de las composiciones en las que la bonita
voz de Hank brilla acercándose por momentos
con acierto al pop. Los teclados de Victor
Lundberg y las guitarras de Calle
Hammar mantienen un más que correcto equilibrio, sonando muy reales junto a
una competente base rítmica que cumple de sobra con Soufian Ma’Aoui al bajo y Oscar
Lundström a la batería.
Comenzamos a disfrutar de este “III” con “Cold As Ice” Scandi A.O.R. de
manual con unos teclados que resaltan junto a unas magníficas voces dentro de
su animado ritmo pegadizo gracias a su claro estribillo y a sus buenas
guitarras que también se dejan notar con clase y efectividad. Unas guitarras
que cogen mayor carga rasgándose con cuerpo entre las divertidas estrofas de “Everlasting”
con una grandísima melodía vocal que
recuerda a sus paisanos suecos Stage
Dolls con un resultón punto de ingenuidad.
Con “Dangerous Love” se aproximan
al pop rock en sus voces que transmiten positividad con encanto junto a sus
teclados que dejan asomar menos a las guitarras hasta que llega un muy buen
solo que le aporta mayor energía mejorando el tema notablemente, para relajarse
posteriormente en la romántica “Lights Out”, bonita balada de suave
instrumentación sobre la que resalta la vibrante voz de Hank doblada por unos trabajados coros.
Vuelve el A.O.R. de grandes
guitarras sin olvidar los teclados y algunos elementos sintetizados con “Amazing”
luminosa pieza con gran encanto y personalidad, como lo tienen aunque en una
onda muy distinta la más actual “To Be With You” con una ambientación oscurita
y misteriosa con un piano marcado en su inicio junto a una profunda melodía
vocal creciendo y cogiendo color dentro de un envolvente tempo medio.
Más clásica suena “Glass Houses”
con unos arreglos ochenteros ingenuos y brillantes que seducen sin estridencias
con unas preciosas melodías tremendamente armónicas, pura esencia Scandi que se
prolonga en el suave y cálido medio tiempo “Twelve Step” capaz de embaucarnos
con su agradable sonido a pesar de ser un tanto plana, cogiendo algo más de
ritmo en la correcta “Road To Ruin” de nuevo con algún ligero tinte pop
imponiéndose las teclas a las guitarras, rematando la faena con la alegre “Interstate
Life” mezclando melodías ochenteras con bases más actuales para despedir el
trabajo con esencia y llegada.
Un trabajo que se deja escuchar
muy bien, con buenos temas que sin complicarse mucho la vida consiguen llegar
bien al escuchante y que esperemos que suponga un paso más hacia la
consolidación de Houston como nombre importante dentro de rock melódico
europeo.
Mariano Palomo