(The Fish Factory)

Todo lo que ya estaba presente en
su entrega anterior lo refuerzan con un sonido realmente logrado, sonando lo
sucios que tienen que sonar por momentos, pero siempre claros y con un muy buen
nivel musical y con una actitud arrolladora que empiezan a desplegar desde el
primer segundo del CD. Con las primeras notas de “Rockin’ In Stereo” nos
transportan hasta cualquier garito lleno de humo y alcohol sobre un ritmo
festivo y descarado en el que las guitarras curdas y cortadas de Jannick y Eddie dan réplica la voz algo nasal de Lazzy Lane perfecta para el tema que engancha con su adictivo
estribillo, siendo de lo más efectiva y sencilla.
En esta onda puramente sleazy nos
dejan otros buenos temas como “Hey You” arrogante en su estribillo insinuando y
golpeando con su deje macarra aliñado por unas guitarras incendiarias, la más
melódica “Showgirls” divertida y pegadiza con su ritmillo vacilón recordándome
bastante a los Crüe de mediados de
los ochenta, para desmelenarse aun más con “Full Of Beans” pura diversión con
un ligero toque surf guitarrero, como pasa con “King Size” divertida invitación
al desparrame de menos de tres minutos. Pero también saben ponerse tiernos como
demuestran en “Way Back Home” potente balada sleazy de manual con toques
acústicos que bien podrían haber firmado
Bret Michaels y compañía.
El influjo más clásicamente hard
rockero también está presente, basta con escuchar cortes como la contagiosa “No
Way Out” con un tratamiento rítmico muy AC/DC saliéndose Jannick y Eddie a las
guitarras, como sucede en la más seria “Perfect Life” menos directa pero
igualmente solvente, y en menor medida en la desafiante “No Place To Go” dotada
de gran cuerpo y pegada que amortiguan sus riffs sucios y sus voces
displicentes.
Sube la dureza y la distorsión en
“Sidewalks” donde destaca su trabajo de voces dentro de un sonido más denso con
el bajo de Luke muy marcado con un
breve solo dentro del sinuoso ritmo que propone junto al batería Kickstarts, escuchándola se me vinieron
a la mente los L.A. Guns más
atormentados. En esa misma onda algo oscura, pero con más ritmo, nos dejan “Ride
On” con un estribillo arrogante que sobresale sobre una cadencia vocal
arrastrada y unas guitarras más romas, y la más pesada “Damned” adornada por un
muy buen solo de guitarra.
Cuarenta minutos de entretenidísimo
hard sleazy que reafirman a Jolly Joker
como una de las apuestas más sólidas de nuestro rock, ahora sólo me falta aprobar
la asignatura de disfrutar de ellos en directo, algo que tengo pendiente hace tiempo
y que espero poder solucionar lo antes posible.
Mariano Palomo
No hay comentarios:
Publicar un comentario