(Autoeditado)
La historia se desarrolla entre
referencias legendarias y fantásticas, iniciándose con el tema título “Freedom
Odyssey” a modo de preludio con la voz de un narrador introduciéndonos de forma
suave en sonidos acústicos preciosistas que van creciendo con la primera presencia
coral que rompe potente subiendo y bajando de ritmo power sinfónico en la épica
“Dragon Valley I-The Journey” encontrándonos con la primera alternancia
femenina y masculina en las voces quedando bastante lograda, pasando a un nivel
más dramatizado y lírico en “Morrigu” con esporádicos aportes ligeramente guturales
entre sus pomposos coros dentro de un ritmo más cadencioso.
Siguen explayándose con “Dragon
Valley II-Frozen Fire”, siete minutos y medio que comienzan con unos inquietantes
tañidos de campanas acompañadas de una lúgubre orquestación rota violentamente
por el doble bombo de la batería de Montalbetti
y de nuevo con la voz gutural apareciendo oscura contrastando la lírica de Liss creando una lograda ambientación
con cambios de ritmo y coreos. Vuelve la narración en clave más agria en el
aterrador interludio “Aftermath of the Frozen Fire”, volviendo la luz con el
bucólico inicio de “The Hero” en el que los cantos de los pájaros y las
pulsaciones acústicas suaves arropando la dulce voz de Liss se alternan con ligeros arreglos orquestales y corales,
acelerando al final sobre el violín de Guillermo
Bustamante creando un ambiente más guerrero y medieval que se prolonga con
más ritmo en la power-folk instrumental “Dawn”.
Continúan por la misma senda con “Final
Aurora” de nuevo con esos aires bucólicos agradables y delicados con la
alternancia vocal de nuevo destacando metiendo más intensidad en la parte media
con la inclusión lírica de unos evocadores coros, que resultan más espirituales
en la misteriosa con toques góticos y guturales “Wolfmoon” que deja un halo
melancólico y algo angustioso que se acentúa en la teatral “Baba Yaga” que
podría ser perfecta para ambientar una escena de brujería con risotadas
incluidas mostrando pinceladas del registro más estridente de Liss que por otra parte enriquece la
gran variedad y profundidad de colores vocales que aparecen en esta trabajada
pieza que puede recordar a alguna de King
Diamond.
En esa misma onda peliculera nos
encontramos con “Slay the Kraken” poniéndonos en situación con los sonidos de
tormenta marina dentro de una cuidada e intensa orquestación rota por los
aportes líricos vocales incluyendo un agudo gorgorito contrastando con la
fiereza gutural que aparece por momentos entre bases power sinfónicas, curiosos
toques de violín y grandilocuentes coros que pueden hacer que nos imaginemos a
unos fornidos bárbaros intentando arponear al cefalópodo gigante que aparece en
el título del tema.
Para el final queda “Dragon
Valley III-Mr. Freedom”, el corte más largo del disco que supera los ocho
minutos para rematar en clave relajada con otra bonita alternancia de voces
masculina y femenina tras la que entra sin avasalla la base power junto a una
orquestación y coral lírica que bien podría servir como fondo de cualquier
fábula medieval con la última parte narrativa.
Bonito cierre para este trabajadísimo
CD lleno de matices que supera la media de los lanzamientos del género aunque
por momentos me resulta algo largo. Seguidores de Epica, Rhapsody y Nightwish tomar nota.
Mariano Palomo