jueves, 26 de junio de 2014

ALHANDAL "Retales"

(Mox Records)
Hacía tiempo que me apetecía escuchar nuevo material de una de las bandas más personales e interesantes de nuestro rock, los malagueños Alhandal. Y ese apetito se ha visto saciado en buena medida a modo de aperitivo con la publicación de este trabajo puente, conformado por versiones de temas tanto propios como ajenos, previo a la próxima salida de su siguiente disco con composiciones completamente originales.
 
El quinteto costasoleño ha recopilado en este “Retales” una decena de piezas, la mayoría pertenecientes a otros autores españoles sobradamente conocidos, dándolas su toque personal siendo capaces de mezclar con acierto el flamenco, el rock sinfónico–progresivo, el hard rock y el metal, para conseguir un resultado realmente atractivo en todas ellas. Si tengo que elegir, me quedo con la versión de “No Es Solo Amor” de Asfalto que hacen suya con un gusto y poderío admirables, dejando mayor protagonismo a las guitarras sobre los teclados respecto a la original de los maestros, contando con la participación al bajo de José M. Guzmán y de Fran Benítez a la guitarra y coros.
 
Muy cerquita quedan una mágica “Mediterráneo” de Serrat que es de una elegancia y delicadeza que impresiona con un Yiyi Vega espectacular a la voz, o las más previsibles “Como El Agua” de Camarón que tiene un rollo especial y perfectamente reconocible con el sello Alhandal y “Tu Frialdad” de Triana que sube exponencialmente con un tremendo solo blackmoriano a cargo de Jon Zagalaz, inmenso todo el disco encargándose también de la producción junto a Javi San Martín.
 
También ya conocida y ejecutada en alguna ocasión por la banda nos dejan el himno de Medina Azahara “Paseando Por la Mezquita” para la que cuentan con el propio Manuel Martínez acompañando a Yiyi en la voz, y a la que dan un toque más progresivo por el sonido de teclados de Hugo Martín brillando junto a la fantástica base rítmica que forman el batería Carlos Núñez y el bajista Francisco G. Nieto, dando una vuelta de tuerca más todavía en una curiosísima versión de la tradicional “El Garrotín” insertando Yiyi unas estrofas en inglés para dejar que se explaye la vena gitana en la voz de Ismael Tamayo que da ese toque sobre una base eléctrica algo psicodélica.
Por su parte la versión 2.0 de “Ininteligible” es una especialísima mezcla de currada instrumentación sinfónica con la participación al saxo y la flauta de Agustín Carrillo y a la viola de María García, junto a la voz cascada y vacilona de Rockberto González, cantante de los propios Tabletom autores originales del tema, quedando una pieza de lo más divertida y fiestera. Pero sin duda la que más me ha sorprendido por el giro total que le han dado ha sido a la celebérrima “Pongamos Que Hablo de Madrid” que hizo popular Antonio Flores, y que en esta ocasión Alhandal ejecutan en un tono mucho más relajado acariciándonos con el flamenco suave de las palmas lentas (por soleares, creo, ya que me declaro analfabeto prácticamente total en los palos del flamenco se refiere) de Julia Rodríguez  y por unos bucólicos aportes de flauta a cargo de Alejandro Maroto.
El primer tema propio que revisan es “Grial III” ejecutado con mucha menor carga eléctrica que la original dejándose llevar por la pasión andalusí de su esencia con un espectacular sentimiento transmitido por la voz de Yiyi de nuevo inconmensurable al igual que la instrumentación del resto de la banda, con especial mención para la guitarra española de Jon. El otro tema es “Mar de Cristal” en esta ocasión en versión acústica, siguiendo básicamente los mismos parámetros que en la anterior pero con un aire más relajado donde los coros toman altura de nuevo con la colaboración de Fran Benítez.
Diez cortes para un CD que han servido para confirmar y aumentar mi admiración hacia estos chicos que ya nos embaucaron hace unos cuantos años cuando todavía se hacía llamar Tyr con su propuesta más metalera y que desde entonces no paran de crecer y sorprendernos.
Mariano Palomo

lunes, 23 de junio de 2014

STORMWARRIOR “Thunder And Steele”

(Massacre Records)
 
 
La saga Hansen lleva protagonizando unas cuantas entregas en lo que llevamos de año. Primal Fear, Iron Savir, Gamma Ray, Freedom Call… y ahora le toca el turno a Stormwarrior. Quedó atrás el tiempo en que se conformaban con ser una buena copia de la primera época de Helloween. Sin ninguna prisa, con el paso de los años han ido consiguiendo adquirir una personalidad propia. Tampoco es que inventen nada, en general siguen igual que siempre, con su metal ultra-acelerado con unos excelentes estribillos. Y poco más.
El disco arranca muy bien con la cañera y pegadiza “Thunder & Steele”. Pero a medida que van avanzando los cortes, te vas dando cuenta de que la falta de variedad cansa un poco. Y no es que las canciones sean malas, es que son muy parecidas. Una a una están muy bien, pero en conjunto acaban resultando repetitivas Si tuviera que elegir entre ”Sacred Blade”, “Ironbond” y “Steelcrusader”, por decir varios ejemplos, no sabría decir cuál me gusta más ni cuál me gusta menos, cuál es mejor ni cuál es peor.
Esta especie de monotonía se rompe a la altura del octavo tema, “Child Of Fyre”. Nada más comenzar ves que tiene un ritmo algo más pausado que el resto de lo que llevas escuchado, cosa que no pasa desapercibida. A medida que va avanzando te encuentras con un majestuoso himno que es la gran sorpresa del disco y sin duda una de las mejores composiciones. Te deja tan satisfecho que escuchas con oídos más predispuestos las dos últimas canciones, “One Will Survive” y “Servants Of Metal”. Vuelven a la onda del resto del trabajo, pero entran mucho mejor cuando se ha visto que no todo el redondo es igual.
Stormwarrior también presentan cierta evolución en lo concerniente a sus letras. La cultura vikinga sigue muy presente, pero ahora a las canciones se las puede sacar un doble significado. Pueden ser interpretadas también como declaraciones de fidelidad al heavy metal, además de como cantos de guerra normandos. En cierta forma han dejado de ser monotemáticos.
Nacho Jordán

miércoles, 28 de mayo de 2014

NIGHT RANGER "High Road"

(Frontiers / Mastertrax)
Siempre es un placer poder comentar nuevo material de una banda como Night Ranger, en mi opinión de las más grandes y especiales de la historia del hard rock melódico. Seguramente en Europa no tengan el nombre, ni el prestigio, ni el arraigo del que gozan en su América natal y en Japón donde son auténticos ídolos de masas, pero lo que sí que tengo claro es que de todas las bandas surgidas en aluvión que poblaron las FM yankess en los ochenta son, junto a Foreigner, los que mejor han sabido evolucionar y conservarse. Otra buena prueba de ello es este nuevo disco que en apenas unos días estará disponible en las tiendas de todo el mundo.
Ya su anterior trabajo en estudio “Growing Up In California”, amén del espectacular acústico posterior “24 Strings & a Drummer”, supusieron una soberbia vuelta a los orígenes del grupo recuperando ese sonido fresco, melódico y pegadizo que les hizo grandes, mejorando notablemente respecto al opaco “Hole In The Sun” con el que volvían a la actividad creativa tras casi una década de parón productivo. Ahora con este nuevo CD siguen confirmando esa buena línea con otro puñado de buenísimos temas interpretados con el gusto, garra y sentimiento habituales.
La formación se mantiene alrededor de sus tres líderes fundadores, Jack Baldes (voz y bajo), Kelly Keagy (voz y batería) y Brad Gillis (guitarra), a los que acompañan ya totalmente asentados y como pilares del grupo el teclista Eric Levy y sobre todo el excelente guitarrista Joel Hoekstra. Todos ellos han sido responsables de parir los once cortes que componen este “High Road” que desde el propio tema título ya empieza a atraparnos con un ritmo alegre y rockero tremendamente contagioso y melódico, con sencillez pero a la vez con un gran trabajo de guitarras que entra a la primera, siendo perfectamente coreable como ya hemos tenido la suerte de comprobar en vivo.
No bajan el pistón con otro pelotazo guitarrero y directo como “Knock Knock Never Stop” lleno de luminosa intensidad reiterando su coreado estribillo con la voz de Keagy más áspera y arrogante, como sucede en la hímnica “Rollin’ On” con unas grandes melodías corales llenándola dentro de una estructura menos inmediata y más elaborada con un logrado duelo de guitarras y teclas que le dan un tremendo empaque.
Después de tanto ritmo, toca relajarse con la apasionada balada “Don’t Live Here Anymore” que crece sobre una suave melodía de piano, con la voz de Keagy de nuevo creando una ambientación impresionante que se rasga con los acordes de guitarra, siguiendo estas mismas directrices pero con mucho más ritmo en la potente “I’m Coming Home”, cambiando de voz principal para la más cruda “X Generation” con un Blades desatado dejando detalles y giros más desgarrados y actuales, pero sin perder nada de calidad ni melodía, y con las guitarras otra vez arrasando.
Vuelta a la tranquilidad con la embaucadora balada “Only For Yoy Only” con el piano de Levy y la voz de Blades como principales protagonistas, subiendo el ritmo en el armónico medio tiempo “Hang On” con Keagy cantando poderoso pero sin rasgar dentro de una sólida cadencia que no acaba de romper, acelerándose notablemente en la divertida “St. Bartolomews” con las guitarras de Hoekstra y Gillis doblándose afiladas y melódicas sujetando junto a una marcada línea de bajo su fresco y ochentero estribillo, recordándome mucho a los primeros discos del grupo, como en general casi todo este nuevo trabajo.
Para el final nos dejan otra de las especialidades de la casa, un medio tiempo electro-acústico de inspiración beatleliana que suple su escasez de ritmo con un encanto tremendo en su tratamiento vocal que rematan con un festivo final coral, que precede al cierre que propone la instrumental “LA No Name” que más que nada me parece un ejercicio técnico de destreza acústica con guitarras españolas y de doce cuerdas a cargo de Gillis y Hoekstra y que como curiosidad para rematar la faena no está mal.
Nada más que decir, sólo recomendar una vez más este buenísimo disco que pone continuidad a la brillantísima trayectoria de unos grandes, Forever Night Ranger.
Mariano Palomo

martes, 27 de mayo de 2014

NIGHTMARE “The Aftermath”

 (AFM)
 
Esta banda francesa es prácticamente desconocida en nuestro país, y por eso nos hemos sorprendido al enterarnos de que su trayectoria arrancó hace más de 30 años, en plena efervescencia mundial del heavy metal. Este es su noveno disco de larga duración, si no contamos recopilatorios ni directos. El hecho que a finales de los 80 sufrieran un parón que duró más de una década, no desmerece que hayan sabido mantenerse durante tanto tiempo en activo. Aunque no hemos tenido ocasión de escuchar sus primeros trabajos, resulta del todo evidente que se reciclaron y se apuntaron al power metal, cosa nada difícil dado que este estilo no es sino la evolución natural del heavy ochenteno.
El mayor punto débil de Nightmare es precisamente su nombre, porque ha habido y sigue habiendo en varios países unos cuantos grupos que se llaman igual. A su favor tienen su propia música, que no es poco. No se complican la vida con discos interminables que se terminan haciendo pesados, ni con canciones largas y aburridas. Por el contrario, sus composiciones son relativamente cortas, pues la más extensa no llega a los seis minutos.
Aparte de la intro homónima,“The Aftermath” contiene diez temas. El primero de ellos, “Bringers of a No Man's Land”, rápido y cañero, es perfecto para abrir el trabajo. La majestuosa y un poco más pausada “Forbidden Tribe”, mantiene bien el listón. “Necromancer” recupera la velocidad y tiene algún elemento más alternativo. “Invoking Demons” es un excelente medio tiempo cuyo toque de originalidad consiste en una introducción de minuto y medio (de un total de apenas cinco) que hace que al principio termines pensando que se trata de un instrumental. “I Am Inmortal” es de las más flojas. Un estribillo demasiado largo no ayuda mucho. El comienzo de “Digital DNA” rompe la monotonía con unas voces que imitan a las de las tendencias extremas. Pero en general tampoco es de lo mejor del disco.
Tras tres cortes relativamente pausados, “Ghost In The Mirror” recupera la velocidad con un arranque muy cañero. Es una de las mejores. “The Bridge Is Burning” es quizá la más experimental, con unos cuantas variaciones de ritmo e introducción de elementos orquestales. “Misión For God” es también de las mejores, salvo algún extraño cambio brusco que corta el ritmo de la canción. La última es “Alone In The Distance”, la cual, aunque no es especialmente buena, la salva un excelente estribillo. Procuraremos estar más pendientes de la trayectoria de Nightmare de ahora en adelante.
Nacho Jordán

U.D.O. “Steelhammer Live From Moscow”

 (AFM / Avispa)
 
Ante esta nueva entrega del señor Dirkschneider y sus huestes no podemos dejar de sentir una mezcla de sensaciones encontradas. Por un lado, disfrutar en vivo de su larga colección de himnos nunca deja de ser un enorme placer, y de hecho, es un directo excelente. Por otro lado, no podemos olvidar que sólo hace dos años de “Live In Sofia” y seis de “Mastercutor Alive”. Los datos hablan por sí solos.
Como decimos, es un buen “live”, y en realidad es difícil que sea otra cosa. Es casi imposible que resulte un mal disco con un repertorio de este calibre. Como se puede suponer por el título, el trabajo más representado es el reciente “Steelhammer”, del que se incluyen seis cortes de un total de 21: “A Cry Of A Nation”, “Metal Machine”, “Devil´s Bite”, “King Of Mean”, “Never Cross My Way”, y naturalmente la propia “Steelhammer”. Los quince restantes son un recorrido por la dilatada discografía del cantante teutón, aunque si exceptuamos el ya mencionado “Steelhammer” se saltan los últimos trabajos en estudio. Además de temas clásicos como “They Want War” o “In The Darkness” el resto pertenecen a épocas intermedias, como “Holy”, “No Limits” o “Timebomb”. Por eso no podemos decir que sea un directo que represente como es debido la historia de U.D.O., por mucho que la mayoría de las canciones que contenga sean geniales.
Tampoco podemos pasar por alto que tan sólo aparece una canción de Accept, “Metal Hart”. De acuerdo que alguien de la categoría del vocalista germano puede perfectamente interpretar un set list olvidándose de su antigua banda, y más aún cuando ésta ha vuelto a la actividad. Pero Udo debería tener en cuenta también lo que desean sus fans, y es imposible conocer a uno que cuando acude a verlo no quiera escuchar temas de Accept.
Es una pena que un directo que no deja de ser bueno no termine de satisfacer por un repertorio mal escogido. Aunque con el ritmo que llevan últimamente, no será de extrañar que se publique pronto otro nuevo que supla este error.
Nacho Jordán

TESLA "Simplicity"

(Frontiers / Mastertrax)
Después de disfrutar como un enano hace menos de un mes de una nueva exhibición en directo de la máquina de hacer hard rock que son Tesla, mis ganas de echarme a la oreja su nuevo trabajo aumentaron aún más si cabe. Y una vez repasado ampliamente, creo que esas ganas estaban más que justificadas y ahora satisfechas, de nuevo han vuelto a hacerlo, tremendo trabajo el que ha facturado el quinteto de Sacramento.
Sonando con su esencia de siempre pero en absoluto caducos, con su rotundidad, clase y saber hacer originales que les han convertido por derecho propio después de casi treinta años de carrera en una de mis bandas de cabecera, aun habiendo pasado alguna etapa que me resultó menos atractiva, pero siempre manteniendo un buen nivel. Nivel que prácticamente alcanza al de sus primeras y mágicas entregas con este “Simplicity”, convirtiéndolo en el disco que más me ha calado de la banda desde “Psychotic Supper”.
Las razones por las que me ha enganchado tanto seguramente tengan que ver con esa mágica mezcla de sonidos acústicos y eléctricos que Tesla saben alear como nadie, con un trabajo de guitarras estratosférico de Frank Hannon y Dave Rude, sencillamente magistrales a lo largo y ancho de todo el álbum. Tampoco se quedan atrás Brian Wheat y Troy Luccketta que siguen formando una de las mejores bases rítmicas del panorama, y por supuesto un Jeff Keith que creo que está en uno de sus mejores momentos vocales, con ese registro rasgado y potente absolutamente inconfundible, pero además mostrando unos matices melódicos más que interesantes.
Los dos primeros temas del disco ya los teníamos controlados por haber sido adelantados en sus conciertos, ambos ya nos gustaron en directo y aún más lo han hecho en estudio. “Mp3” muy rítmico con una cadencia pesada a lo “Mistreaded” pero aligerada por un rasgueo acústico que aporta un detalle especial junto a su reiterado estribillo. El otro tema ya escuchado “Ricochet” me parece todavía mejor, con un rollo UFO-Schenker en sus guitarras absolutamente genial empastando con su ritmo y estribillo quedón que te hace mover quieras o no, buenísimo, y eso que en vivo no me llamó tanto la atención, estaría despistado.
Esa misma línea alegre la encontramos en “Cross My Heart” que es puro Tesla de los inicios, medio tiempo todo rollo y encanto con pinceladas de piano y rasgueos acústicos de esos que te alegran el día, al igual que la más eléctrica y sureña “Flip Side” con un fantástico toque de armónica alternando con el arrastre de los dedos de Hannon y Rude sobre las cuerdas de sus guitarras.
Más cañeros marcando pegada y distorsión, nos dejan la enérgica “Break Of Dawn” con unas segundas voces rítmicas encajando con precisión en su ritmo venenoso, la más reposada “Sympathy” que aunque comienza suave y no acelera demasiado acaba por envolver con potentes riffs que cortan el aguardentoso tono vocal de J.K. que atrapa, como en la más densa de frenético final “Time Bomb” cuyo oscuro sonido de guitarras se ve compensado por unos aportes vocales más nítidos.
Esa penumbra se cierne sinuosamente sobre en la áspera pero clara “Rise And Fall” más melódica en coros y guitarras con unos buenísimos arreglos, pero algo pesada en su tempo, algo que sucede también aunque en menor medida con “So Divine” en la que la voz de J.K. lleva el peso dejando alguna pausa para el lucimiento electro-acústico de los hachas de la banda, explayándose en esta faceta en el medio tiempo “Burn Out To Fade” enérgico y seductor corte salpicado de sonidos slide y que repiten en versión demo a modo de tema extra.
Un terreno este de los medios tiempos y las baladas que siguen dominando como pocos, y buena muestra de ello son cortes como “Honestly” espectacular con un aire atormentado en su estribillo llenándola de sentimiento dentro de una ejecutoria tranquila pero llena de electricidad, que se aligera en la hogareña “Other Than Me” que uno se imagina perfectamente escuchándola delante de una chimenea en buena compañía, como “Life Is A River” decorada por otro gran solo de guitarra, completándose el disco con la acústica “Till That Day” más flojita y plana, pero con el encanto que habitualmente imprime el grupo a sus composiciones.
En definitiva, otro señor disco de una señora banda que sin renunciar a sus principios y raíces, sigue demostrando su clase y calidad después de tantos años. “No Machines”
Mariano Palomo

lunes, 26 de mayo de 2014

URIAH HEEP “Outsider”

(Frontiers / Mastertrax)
 
Sin aspavientos ni alharacas los veteranos Uriah Heep siguen dejándonos discos en una dilatada carrera que, con sus lógicas fluctuaciones, siempre me ha parecido de lo más respetable y admirable. Con el hard rock clásico como base, pero sabiendo dotar de distintos colores a sus trabajos, pasando del sinfonismo al A.O.R. con gusto y acierto, son capaces de seguir creando entregas tan interesante como esta que nos ocupa.
Un disco este “Outsider” lleno de buenos temas de brillantes melodías que se desarrollan con dinamismo a lo largo de sus cincuenta minutos de duración, dejándonos momentos totalmente reconocibles con los teclados de Phil Lanzon y las guitarras de Mick Box una vez más como bazas fundamentales, junto a la voz del siempre carismático Bernie Shaw. Sin olvidarnos de la competente aportación de Russell Gilbrook a la batería y de Dave Rimmer al bajo, y por supuesto la del quinteto al completo a la hora de acompañar en esas voces y coros.
Comienzan de forma majestuosa con la brillante “Speed Of Sound” de estribillo claro dentro de unos tonos vocales medios pero con mucha fuerza impresa desde las guitarras y teclados de aires sinfónicos adornando su marcada base de bajo, que se relaja seguidamente en el inicio de “One Minute” que va yéndose arriba para terminar más hard y tremendamente pegadiza, con un encanto especial en su cadencia, que se intensifica en “The Law” muy setentera con esos sonidos característicos de teclados rotos por unos riffs y coros potentes reiterando su estribillo.
Se acelera notablemente el ritmo con las directas “The Outsider”, menos rebuscada y tremendamente contagiosa, con mayor carga de guitarras que de teclas luciéndose Box con gran solo, al igual que en “Rock The Nation” todavía más pegadiza con una gran melodía de voces a lo “All The Way From Memphis” de Mott The Hoople, convirtiéndose estos dos cortes en candidatos a singles del disco.
Se toman un descanso con “Is Anybody Gonna Help Me” bastante pesada a base de denso sinfonismo sobre los teclados de Lanzon explayándose sin apenas brillo, para volver con fuerza de la mano de la magnífica “Looking At You” hard rock melódico con ritmo elevado con unas sencillas guitarras rasgadas acompañadas de unos precisos teclados, que vuelven a su sinfonismo más marcado en la compacta “Can’t Take That Way” con la voz Shaw arrogante incitando con poderío, aligerándose luego sobre el claro estribillo de “Jesse” más inmediata y sencilla.
En el final del CD mantienen el nivel con dos temas como “Kiss The Rainbow” en el que se acercan al A.O.R. de su etapa ochentera llenándola de melodías de voz con un puntito místico,  y como “Say Goodbye” mucho más rockera y guitarrera con la esencia setentera perfectamente reflejada en un pequeño pique de órgano y guitarra marca de la casa. Cierre fantástico para un gran disco digno de la discografía de estos monstruos.
Mariano Palomo