(Leyenda Records)
Casi por sorpresa nos hemos
encontrado con el primer trabajo de Marc
Quee, vocalista sueco de ascendencia argentina y afincado en Tenerife, que
en estos días pone en circulación bajo el significativo título “Better Late Than Ever” una colección de
composiciones escritas en los ochenta pero que nunca habían visto la luz hasta
ahora, salvo un par de singles. Y sí, más vale tarde que nunca, porque hubiera
sido una pena que los diez temas que integran este CD se hubieran perdido en el
olvido ya que recogen con gusto y acierto el sonido Hard A.O.R. ochentero que
tan en boga estuvo en su momento.
La carrera de Marc se ha desarrollado por varios
países europeos, desde su Suecia natal en bandas menores, pasando por los
germanos Viva, los hard rockeros
franceses Attentat Rock, hasta
llegar a las Islas Canarias donde ha participado y participa en varios
proyectos tanto de hard rock como de heavy metal e incluso en algunos musicales
y orquestas, siendo lo más reciente su incorporación a los metaleros Esclavitud.
Ahora ha recuperado esos temas de
hace tres décadas para grabarlos ayudado por varios músicos de las Islas
encabezados por el guitarrista Yeray
López (Hybris) que también se ha encargado de la mezcla y masterización
consiguiendo un sonido que respeta fielmente su esencia ochentera pero con un
nivel de producción más que notable respecto a muchos de los lanzamientos de la
época. Además de Yeray, otros dos
componentes de Hybris participan en
los diez temas del disco, el batería Alberto
Fuentes y el teclista Marcos Jiménez,
haciéndose cargo del bajo el propio Marc.
Como decía el Hard A.O.R. marca
los temas, con los sonidos melódicos predominando creándose buenos balances de
guitarra y teclados perfectamente empastados con las melodías de voz donde los
coros también tienen una destacada presencia, sin olvidarnos de una sólida base
que hace que todo quede bastante compacto. Todo esto empezamos a comprobarlo
con la pegadiza inicial “Too Late”, tema de ritmo vivo marcado por unos coros y
unas teclas puramente ochenteras que se quedan con facilidad sobre las
cabalgadas de guitarra de Yeray, al
que acompaña Iván Ruiz con un
elegante solo.
Algo más crudas e insinuantes
suenan las guitarras de “Need Somebody” en clave más hard suavizada por las
melodías vocales de Marc y las de
teclados de Marcos, rompiendo en un
gran estribillo coreado que nos transporta a los mejores tiempos de los sonidos
melódicos en España, recordando a bandas como Niagara o Tokio. Saltan
al scandi A.O.R. en “Queen Of The Night” con un toque poppy desenfadado en sus
teclas y melodías vocales a lo, quedándoles bastante resultona con Yeray alternándose en los solos con Stuart Bull.
Se ponen más serios en la más
relajada “Stand Up For Their Rights” dejando su mensaje contra el maltrato
animal entre suaves teclas sintetizadas y guitarras con mucho cuerpo, colándose
con fuerza su claro estribillo coreado. Aceleran de nuevo con otra pieza de
hard melódico como es “Leave Me Alone” marcada por su tremenda pegada en
estribillo y guitarras, con Janne Stark
metiendo el solo, dejándose caer los sonidos sintetizados, y con Marc recordándome por momentos al
mismísimo Chris Ousey (Heartland,
Snakecharmer) siendo de las que más me ha llamado la atención del disco.
Algo menos me ha dicho la
insinuante “From The Other Side” llena de cadenciosas armonías vocales que
envuelven su suave instrumentación creando una ambientación relajada y
evocadora pero algo lineal rota ligeramente por el solo de guitarra de Marcos Rodríguez, recuperando fuerza sin
aumentar mucho la velocidad en “Next Time I Hold You” nuevamente con la escuela
escandinava como referente a la hora de tratar voces y guitarras con otro buen
solo en este caso de la mano de Thorsten
Koehne. Se cierra este tramo más tranquilo con la preciosa y apasionada
balada “Loving You” que va creciendo hasta envolver de estremecedores coros su
romántico estribillo sobre un bonito piano sintetizado.
Para el final quedan dos cortes
más dinámicos, el primero de ellos “Shadows In The Night”, puro scandi de
guitarras virtuosas con Yeray
luciendo apoyado por las omnipresentes teclas de Marcos para engarzarse perfectamente junto las buenas melodías
vocales de Marc recordando a iconos
del género como Treat o Bad Habit. Para cerrar “Goodbye” que comienza
arrullando con suavidad pero que luego sube intensa sobre un potente riff
llegando a un estribillo claro y pegadizo muy hard melódico español de los 80s.
Cierre magnífico para un buen
disco a través del cual hemos podido descubrir a un músico más que interesante
al que habrá que seguirle la pista de ahora en adelante, sin olvidarnos del
buen trabajo de sus compañeros en esta grabación. Bien por todos ellos.
Mariano Palomo