(Frontiers Music)
Ahora, lo que nos encontramos en
este disco es una continuación bastante respetable del sonido Giuffria de mediados de los ochenta con
aquellas dos mágicas entregas que les llevaron a los charts americanos, aunque
el cantante y el guitarrista sólo coincidieron en la primera. Obviamente con
algo menos protagonismo de los sonidos sintetizados pomposos para los que Gregg era un auténtico genio, pero
siempre presentes junto a una excelente labor a las guitarras de Goldy que hacía mucho tiempo que no me
convencía tanto en un disco, tocando con garra y elegancia, equilibrado, menos
saturante que en otras ocasiones.
Por su parte Eisley sigue teniendo ese inconfundible timbre, siempre personal y
apasionado como empezamos a comprobar con la sinuosa “The Heart Is a Lonely
Hunter”, sinfonismo en sus teclados, melodías A.O.R. en sus guitarras y coros
envolviendo su grave voz llena de embrujo. Más áspero y punzante se torna el
sonido en “I Don’t Belong Here Anymore” suavizada ligeramente por unas
atmosféricas teclas pero sin acabar de rematar por su pesada cadencia con más
intención que brillo, algo que si consiguen en mayor medida con la más Giuffria “Lies I Can Live With” donde
las teclas brillan y envuelven su cálida melodía vocal a medio tiempo doblada
por susurrantes coros sobre unas bonitas guitarras.
Se explayan en modo más sinfónico
con la extensa “No More Prayers In The Night” que tras una espiritual entrada a
capela se desarrolla sobre un atemperado riff que me recuerda a los británicos Magnum, barnizado todo por una suave
capa coral y sintetizada con agradables adornos instrumentales que se coronan
con un trabajado solo de guitarra de Goldy.
Tiran de poderío seguidamente en “Love Of The Game” con un Eisley potente doblándose en el estribillo entre una intrincada sucesión
de teclas y guitarras en clave casi progresiva, prolongándose estos sonidos
pero con mayor dinamismo en la potente “Wings Of a Hurricane” donde su rica instrumentación
empasta perfectamente con una dramatizada y áspera interpretación vocal, relajándose
el ritmo pero no el dramatismo con “Life, If Only a Memory” un precioso e
intenso corte pleno de cuerpo con las guitarras y las percusiones cuidadas con
mimo, gran labor la de Wisko en todo
el trabajo.
Vuelven las teclas más pomposas
en la efectiva de estribillo reiterado “Soul Of Madness” con la voz de Eisley desafiante y poderosa entre una
base bastante marcada con el bajo muy presente quedando más discretas la guitarras
que retoman protagonismo con unos originales dibujos en “Track Thirteen” corte
de ritmo cadencioso con aromas setenteros en sus orgánicos teclados respondidos
por los sintetizadores espaciales marca de la casa.
El cierre lo pone la extensa balada
“Believe In One Another”, una emotiva pieza, suave y profunda con un enriquecedor
toque soul en su rítmica y voces desgarrándose por momentos con pasión, rematada
con otro solo de guitarra de Goldy
lleno de feeling. Gran final para redondear un notable trabajo que, sin llegar
a la hechizante brillantez de aquellos dos discos de Giuffria, mantiene más que dignamente su legado para satisfacción
de sus seguidores.
Mariano Palomo
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