
Lo que nos ofrecen Teramaze en este nuevo trabajo es rock
progresivo de altura, muy melódico, y algo más asequible de lo habitual en el
género, manteniendo una buena altura instrumental y compositiva. Como decía
antes abren el CD con un tema de larga duración, el más extenso del mismo “An
Ordinary Dream (Enla Momento)”, en el que desde un inicio tremendamente
relajado y acústico van dejando potentes ataques rítmicos subiendo y bajando el
ritmo de forma vigorosa y nada brusca con unos trabajados desarrollos de
guitarra y teclados siempre con una cuidada melodía vocal habiendo lugar a
momentos lentos y misteriosos junto a otros más rápidos y contundentes.
Dramatizan el sonido en “To Love,
A Tyrant” con la expresiva voz de Peachey
sobresaliendo entre matices oscuros de teclas y guitarra, con tímidos aportes
de piano y acústicos, antes de marcarse un técnico solo de guitarra acompañado
de una marcada presencia de bajo a cargo de Eguren. Se relaja el ambiente en el inicio de “Her Halo” corte en
el que crean una atmósfera espectacular alternando acústicas y eléctricas pero
con una punzante aportación de riffs que la dotan de cuerpo y dureza,
acelerando después pero sin perder su aire embaucador en “Out Of Subconscious”
de nuevo con esos riffs duros rodeados de unos teclados más sinfónicos y de una
gran melodía vocal recordando a los norteamericanos Kamelot, como sucede en “For The Inocent” balanceándose entre el
metal progresivo y las melodías sinfónicas con clase y acierto.
Se acercan a Dream Theater con la instrumental “Trapeze” con un gran trabajo de
guitarras y marcada por el manejo de los tiempos de Kennedy en la batería y de Holley en los teclados con unos cambios
ritmo tranquilos que les quedan realmente bien, relajándose mucho más en la
envolvente “Broken” que tiene un aire triste y melancólico en su acústico
comienzo antes de romper intensamente eléctrica con un gran solo de guitarra
lleno de suave belleza.
El disco se cierra con otro tema
extenso “Delusions Of Grandeur” que en sus nueve minutos y medio de duración
nos deja una dramatizada composición de tempo medio con algunos momentos más
rápidos, con gran solidez en su base rítmica, y sobre todo con una gran fuerza
interpretativa tanto en la voz de Peachey
como en las guitarras de Wells, Dawson y Zambelis. Cierre de nivel para un interesante trabajo que
perfectamente puede hacerse un hueco entre los más destacados del año dentro
del progresivo.
Mariano Palomo