(Mascot Records)
Y lo que ahora nos encontramos es
una maravillosa remesa de piezas surgidas del talento del señor Becker, ayudado y arropado por un
fantástico elenco de amigos, comenzando por otro grande de las seis cuerdas, Marty Friedmann junto al que parió aquellas
frenéticas entregas con Cacophony,
volviendo ahora a trabajar juntos en clave más relajada poniendo un precioso
solo al tema que da título a este disco “Triumphant Hearts”, preciosista y evocador
ejercicio de sinfonismo rodeado de violines con un puto bucólico que bien
podría encuadrarse en alguna banda sonora.
Al igual que este primer tema, la
mayoría son instrumentales, aunque también los hay con participación vocal,
como la suave y envolvente “Hold On To Love” que transmite serenidad con la cálida
voz de Codany Holiday rodeada de
arreglos de cuerda, embaucadores susurros soul y delicados toques de guitarra,
una preciosidad que aparece remezclada también por Chick Zwicky en una versión más breve con mayor carga góspel en sus
melodías de voz.
Los otros dos temas cantados son “We
Are One” y “Blowin’ In The Wind”. El primero un tema animado con buenas
aportaciones corales entre ritmos funkies, con sintetizadores y bajos marcados
entre los que se cuela la sugerente y áspera voz de Steve Knight compartiendo protagonismo con los incisivos aportes de
guitarra del propio Jason Becker. El
segundo es una revisión del clásico de Bob
Dylan en clave acústica y ralentizada resultando muy intimista con la
profunda voz de Gary Rosenberg
recitando sobre delicadas melodías instrumentales con toques slide .
El resto de los temas ya son
todos instrumentales ofreciendo un amplio rango, dominando las
piezas evocadoras enriquecidas por arreglos orquestales como “Fantsy Waver”
elaborada composición de inspiración oriental llena de bonitos detalles bucólicos,
o “Once Upon a Melody” en clave fabulística marcada por suaves tintineos y melancólicos
violines.
Impactantes resultan las extensas
“Magic Woman”, una delicia en la que ponen su magia Uli Jon Roth y Chris
Broderick creando una lograda alternancia electroacústica en su parte final,
o “Valley Of Fire” por la que desfilan nada más y nada menos que Michael Lee Frinkins, Steve Vai, Joe Bonamassa, Paul Gilbert,
Neal Schon, Mattias IA Eklundh, Marty Friedman, Greg Howe, Jeff Lomins, Ritchie Kotzen, Gus G., Steve Hunter y Ben Woods, aportando cada uno de ellos
breves pinceladas de su arte para disfrutar de sus nueve minutos de duración
llenos de distintos colores de guitarra sobre una discreta base a ritmo
atemperado, puro deleite musical pleno de clase e intensidad.
Entre medias dos versiones del
medio tiempo “River Of Longing”, una primera en la que brillan con luz propia
las guitarras de Joe Satriani, Aleks Sever, Steve Morse y Guthrie Govann
desplegando feeling y virtuosísimo, y que se ve replicada por la segunda versión con Trevor Rabin a las cuerdas resultando más desnuda en onda new age
sin apenas base y con bonitos detalles slide. Dos versiones distintas pero
igualmente atractivas.
También hay momentos para más
cañeros con “Taking Me Back”, de ritmo vibrante creando un sonido hard rockero
y virtuoso con el titular de la obra haciéndose cargo de todo, al igual que en
la bluesy “Tell Me No Lies” que pierde algo de brillo por su sonido maquetero,
aunque también acaba por resultar atractiva, tiene pinta de ser más una prueba
inacabada que una composición plenamente redonda.
El final lo pone una breve
sucesión de balbuceos y risas infantiles que terminan diciendo “You Do It”.
Y sí, Jason, lo has hecho, has redondeado un fantástico disco lleno de sentimiento,
calidad y esfuerzo. Brindo por ello.
Mariano Palomo