(Mascot Records)
Comenzando por la maravillosa
ejecutoria vocal de Casey McPherson,
el menos conocido y con menor currículo del quinteto, pero clave en el mismo,
dotando de una melodía y expresividad tremenda a los temas como perfecto
complemento del rey de las armonías de teclados progresivos Neal Morse ayudando también a las voces
y formando una tremenda pareja junto al gran Steve Morse a la guitarra que me da la sensación de que aquí puede
explayarse aún más que con sus Deep Purple.
Todo ello sobre la prefecta base rítmica formada por el bajista Dave LaRue y por el prolífico batería Mike Portnoy, para conjuntar una
precisa maquinaria sónica.
Abren en clave casi metalera con “The
Loss Inside”, el corte más rotundo y directo del trabajo en el que groove,
emotividad y rotundidad marcan su desarrollo entre sinuosos cambios de ritmo y
poderosos golpes de percusión y bajo para acompañar la descarnada
interpretación vocal de McPherson.
Continúa la intensidad con la intrigante “More” de ritmo más atemperado y
oscuro a base de riffs entrecortados, arreglos cibernéticos con embaucadores
aires espaciales y teatrales ambientaciones con pasajes lentos y recitantes,
resultando bastante más luminosos en la bucólica “Cadence”, con un ligero aire Jethro Tull en sus preciosistas melodías
y arreglos, que se prolongan en el comienzo de “Guardian” rock progresivo suave
con encanto y clase, delicado e intenso en su melodía de voz rodeada de evocadoras
partes corales, explayándose y exhibiéndose en su instrumentación sobre todo de
la mano del bajo de Dave LaRue y de
los teclados de Neal Morse.
Aunque para explaye instrumental
el que se marcan en “Last Train Home”, una de las composiciones más extensas
del disco que en sus más de diez minutos de duración nos lleva a pasajes
sinfónicos y acústicos, pasando por momentos de percusiones étnicas, cabalgadas
de teclados y delicadas aportaciones eléctricas de Steve Morse, siempre con la expresividad vocal como baza
fundamental. Sube el ritmo con “Geronimo” a base de golpes de slap de bajo,
elegantes y sensuales melodías de voz, incisivas guitarras y técnica batería,
quedando bastante curiosa fusionando jazz y progresivo, dejando un ligero
regusto a lo Toto.
Mucho más relajada e intimista
resulta “You Are Not Alone”, delicada pero con cuerpo en su voz y piano que
envuelve con ternura sus bonitos arreglos de guitarra, para pasar después a un
registro más comercial cercano a los Beatles
o los Beach Boys en la optimista “Love
Letter” resultona con unas armonías muy cuidadas y un bonito solo de guitarra
llegando a un divertido final entre palmas y voces a capela.
El cierre lo pone “Crawl”, el
corte más largo del disco que comienza lenta con una inquietante combinación de
voz y piano, para ir cogiendo cuerpo con una sólida percusión y unas oscuras
teclas dotándolo de cierto dramatismo, pasando por un melódico sinfonismo sobre
todo en la guitarra de Steve Morse
que se marca un gran solo lleno de pasión y desgarro, volviendo a terrenos
intimistas y grandilocuentes, creando un atractivo conjunto pleno de nivel,
sensibilidad y versatilidad, que bien podría servir como perfecto resumen de
todo el trabajo.
Altamente recomendable para los
seguidores del rock progresivo de altura y también, aunque tengan que darle
alguna vuelta más, para los menos iniciados en el género.
Mariano Palomo