(Frontiers Music)

Pero la espera ha merecido la
pena y con una formación absolutamente renovada contando con Mat Sinner al bajo, Alex Beyrodt a la guitarra y Francesco Jovino a la batería, la mitad
actualmente de Primal Fear, y con la
inestimable ayuda del genio Alessandro
Del Vecchio a la producción y los teclados, creo que estamos ante uno de
los mejores si no el mejor álbum de Lande
en su carrera. Un disco que suena poderoso, nítido, desarrollándose con
soltura, con un dinamismo que desde hace algún tiempo echaba de menos en sus
discos, y que nos presenta la mejor versión del hard-heavy clásico con el que
siempre hemos identificado los mejores tiempos de Jorn.
Unos graznidos lejanos de su
alter ego córvido nos sumergen en el tema que da título al disco “Life On The
Road”, desarrollándose sobre un riff crudo y afilado de Beyrod con gran presencia de las teclas de Del Vecchio para que Lande
luzca con su poderosa y melódica voz. Mismas características aunque con mayor
carga melódica en las voces de “Hammered To The Cross (The Business)” con unas
guitarras magníficas compartiendo protagonismo con las teclas recordando a los
mejores tiempos de Malmsteen creando
un sonidazo tremendo, entrando luego en territorios más clásicos con “Love Is
The Remedy” heavy rock de alto nivel a gran ritmo y con unas excelentes
aportaciones instrumentales destacando sus punzantes riffs y sus orgánicos
teclados, como sucede en la magnífica “Fire To The Sun” que engancha con su
dinámico ritmo, siendo una de mis favoritas. Entre medias amago de relajación
con “Dreamwalker” envolviéndonos delicadamente a base de sonidos acústicos y de
piano antes de atacar con un potente riff y con una profunda e intensa
interpretación vocal llena de sentimiento sin necesidad de subir de tono
creando una extraordinaria ambientación.
Intensidad que seguimos
encontrando aunque con un sonido más sombrío en la rotunda a lo Dio “Insoluble Maze (Dreams In The
Blindness)” con las guitarras de Beyrodt
pesadas pero nítidas recordando a etapas anteriores de Jorn, recuperando su sonido más clásicamente hard en la magnífica
“I Walked Away” con una sensual cadencia bluessy a lo Whitesnake donde se deja notar el bajo de Mat Sinner y los teclados de Del
Vecchio para que el vocalista nórdico muestre una vez más su capacidad como
pocos para recordarnos al mejor Coverdale,
otro señor temazo. Se mantiene el nivel y la línea, aunque con más ritmo metiendo
algún ligero toque progresivo en sus teclados, en la misteriosa “The Slippery
Slope (Hangman’s Rope)”, y en “Devil You Can Drive” con la voz de Jorn llena de magnetismo en unos tonos
medios perfectos para que luzcan sus compañeros, especialmente Alex con sus fraseos de guitarra.
Llegamos al tramo final la lenta
“The Optimist” un bonito con corte la profunda voz de Jorn acompañada de preciosistas detalles de guitarra española antes
de llegar a un intenso solo eléctrico que rompe su linealidad, pasando luego a
otro excelente corte como “Man Of The 80’s” que me recuerda mucho a la etapa
del noruego en Millenium, sobre todo
con aquel magnífico “Hourglass” con
el que muchos empezaron a conocerle, hard melódico potente con energía y clase
para rodear una nostálgica letra con la que muchos se pueden sentir
identificados.
Para el cierre queda “Black
Birds” comenzando lenta y profunda de nuevo con Coverdale como referencia para romper poderosa con gran pegada y
ritmo donde las teclas y guitarras se mezclan con acierto dejándose notar golpeando
y seduciendo con embaucadores sonidos para completar otra gran canción dentro
de un buenísimo disco. Disco absolutamente recomendable y que, como decía
antes, para mí está en el top de la discografía de Mr. Jorn Lande.
Mariano Palomo