
Ya viendo la portada,
ochentera a más no poder, y leyendo la temática de sus textos, tratando las
películas de ciencia ficción y terror de serie Z en términos disparatados, la
cosa prometía, de hecho en la propia nota de prensa facilitada por su compañía
los denomina como “the metal world’s Kings of Geek” (los reyes de la chifladura
del mundo del metal). Luego las buenas sensaciones se incrementan viendo su
sonido absolutamente clásico de thrash–speed metal muy cercano al de los
neoyorquinos Anthrax, por otra parte mi banda favorita del este estilo,
dejando también ciertos toques más europeos, pero sobre todo con limpieza,
efectividad y un notable nivel instrumental.
Composiciones
directas, entretenidas, con buenos solos y melodías de voz, siempre dentro del
thrash pero bastante asequibles, que comienzan con la rápida “The Wrong Stuff”,
pura old school con unas guitarras rítmicas marcadísimas a cargo de Domo
Dixon y John Roche, junto al ritmo speedico y cortado que marcan el
batería Paul Caffery y el bajista Joe McGuigan. Todos ellos,
sobre todo este último, rodeando con unos destacados coros la más que correcta
voz de Philly Byrne, una especie de cruce a medio camino entre Joey
Belladona y Gerre (Tankard).
Sigue la fiesta casi sin tregua con la más machacona
“Legend of Speed” arrollando con limpieza en clave mosh en sus segundas voces,
y donde las guitarras adquieren un destacado papel, como sucede en la más técnica
“Backwards Bible” en la que equilibran rapidez, contundencia y ritmos
sostenidos con acierto creando buenos desarrollos haciéndola más “seria”.
Pero vuelven a
desparramar con la frenética de pegada incesante “Beverly Hills Robocop”
adornada por mínimos efectos robóticos que le dan un punto curioso, aunque para
curiosas la acelerada y breve “Smoke the Blow With Willem Dafoe”, sucedida por
la arrogante y directa “We Started the Fire”, de nuevo invitando al moshing con
sus golpes de voz y con estribillo matador, siendo de las más resultonas del
disco, junto al single “Terrorscope” limpia, clara y trabajada pieza que me
recuerda más a Tankard y en la que insertan un guiño a la música de carrusel circense
acelerándola dentro de un muy buen solo de guitarra a cargo de Domo.
Este tema también lo han grabado en español, o algo así porque apenas es
comprensible, para la versión single del mismo.
Sigue la estela de Tankard
en la burlesca de título imposible “The Cannibals Are in The Streets
(Therefore) All Flesh Must Be Eaten” un corte bastante más sencillo y
enganchante que su título, de estribillo rotundo a doble voz en el que las
guitarras brillan aceleradas y trabajadas, para llegar al momento desparrame
total con “Shiting Yourself To Live” apenas veinte segundos de desfase que dan
paso a una veloz “Matrioshka Brain” de voces desafiantes y base dura marcando
un ritmo alto.
Aumenta este ritmo en
la breve y algo atropellada en su línea vocal “Metal Idiot” impactante e
inmediata con un punto aberrao matizado por un claro solo de guitarra, para
atemperarse en la clásica “Wrecking Ball” aunque también incluye retazos
speedicos de guitarra y sigue desprendiendo desfase en su letra y actitud.
En resumen, treinta y
seis minutos de fiesta thrasher para mover el pie y el cuello con una sonrisa
en la boca, que de vez en cuando no viene nada mal, y que sobre todo me ha
descubierto a una interesantísima banda a la que habrá que seguir la pista.
Mariano Palomo