(DFX Records / Locomotive)
Cuatro años de arduo trabajo, más de cincuenta personas involucradas, lo más granado del hard & heavy nacional unido por una causa , y la sabia y brillante dirección técnica y artística de
Joaquín Padilla y
Jacobo García han dado como resultado una de las obras más completas y sugerentes que se han publicado en España en mucho tiempo. La apuesta sin duda era arriesgada, pero al final ha sido claramente ganadora ofreciéndonos la posibilidad de disfrutar de un trabajadísimo CD que sorprende a cada momento por su calidad, originalidad y versatilidad. A los buenos de
Joaquín y
Jacobo, desconocidos para la mayoría de los seguidores del hard rock y el heavy metal dado que desarrollan su carrera musical con los pop rockeros Iguana Tango, se les ocurrió que por qué no podía llevarse a cabo en nuestro país una ópera rock del nivel de las que se hacen en el extranjero, tipo Avantasia o Nostradamus, y que tanto nos han hecho disfrutar, y como hilo conductor y base literaria escogieron la figura del gran escritor norteamericano
Edgar Allan Poe. Una personalidad que ya ha sido referente e inspiración para numerosas formaciones de nuestro rollo y que dada su tormentosa y azarosa existencia se convierte en un perfecto argumento al que está inspirada pareja le ha sacado un tremendo jugo y brillo. Enumerar del tirón a todos los músicos que participan en la obra sería tan farragoso como pesado y además aunque todos ponen su arte al servicio del proyecto en mayor o menor medida, evidentemente no todos tienen el mismo peso en el mismo, y lo mejor es ir mencionándolos según vamos desgranando los temas. La obra se desarrolla en dos actos,
“Crepúsculo” y
“Ocaso”, en los que se narra la biografía y vivencias más destacables de la vida de
Poe, adornado por algunas piezas basadas en sus obras, caso de “El Cuervo” y “El Péndulo”, y que se rodea de una tremenda teatralidad de la que dota a los temas una remarcable orquestación que también ha corrido a cargo del propio
Joaquín Padilla. Se abre el primer acto con la sombría instrumental que le da título y que nos lleva hasta “Gato Negro” que se desarrolla en el cementerio de Baltimore donde está enterrado
Poe y en la que asistimos a un intenso diálogo entre el
Enterrador (
Alfred Romero – Dark Moor) y el protagonista principal
Edgar Allan Poe reencarnado en un
Gato Negro (
Leo Jiménez – Stavaganzza), lleno de teatralidad y con un aire total a musical tipo “El Fantasma De La Opera”, por cierto ambos vocalistas, sobre todo
Leo están a un nivel enorme. Continua la historia con “Atormentado” en la que después de un montón de años volvemos a escuchar la voz del ex vocalista de Sangre Azul
Toni que no ha perdido un ápice de calidad y fuerza para ponerla al servicio de uno de los temas más destacados del disco lleno de dinamismo y melodía, con buenos solos incluidos de su ex compañero
Juanjo Melero y del ex Sobredosis ahora en Dr. Snake
Pajarito, en una onda bastante cercana a lo que nos tenía acostumbrado en su banda. En este tema
Toni encarna el papel de
La Muerte al que ponen réplica
Jacobo como
Padre de Poe y
J.F. Bejarano (ex Cuatro Gatos) como
Tío de Poe dando un buen nivel en ambos casos. Se ralentiza el ritmo con la breve instrumental “Preludios Nocturnos” llena de melancolía a base de piano y guitarras profundas tanto españolas como eléctricas a cargo de
Abel Franco y
Rubén Villanueva (Ebony Ark) respectivamente. Vuelve la agresividad y teatralidad con “Encontrar Mi Sangre” otro de mis cortes favoritos lleno de intensidad y pasión en el que se enfrentan con encono
Poe y su tío debido a la imposición a la que le ha sometido este último haciéndole ingresar en el ejército contra su voluntad, acompañan con sus voces
Nacho Ruiz (Arwen) como
Coronel y
Dani Aller (Ars Amandi) como
soldado completando una acertada ambientación en la que mucho tiene que ver la densa orquestación que acompaña el buen trabajo de guitarras de
Paco Moreno (Ars Amandi) y
Luis Cruz (Sherpa) que sobresalen en este tema. Tras este derroche de intensidad vuelta a la melancolía con la breve e intimista “Delirios De Amor” en la que luce con fuerza la voz de
Patricia Tapia (ex Nexx) en el papel de
Virginia la mujer de Poe, sobre el piano y orquestación de
José Villar. Mucho más alegre se torna el panorama con “Visionario” en la que con su ritmo pegadizo de hard rock melódico muestra su clase y poderío
Ignacio Prieto (Eden Lost, Atlas) en el papel del detective
Auguste Dupin, creado por
Poe, y donde narra su historia con un enorme estribillo acompañado por la siempre brillante labor instrumental de los
Hermanos Arias, del guitarrista
Abel Franco y del teclista
Hugo Bistolfi (Rata Blanca). Continua la línea directa y hard rockera, aunque algo más dura, con “El Cuervo”, el famoso relato del
“Nunca Más” al que pone voz
Fernando García (Victory, Godiva) al que escuchamos en castellano y en muy buena forma, acompañado de nuevo por
Luis Cruz y
Abel Franco a las guitarras y por el batería
Javier Martín y el bajista
Rafael Requena (Dr. Snake) que ponen la base rítmica a la mayoría del disco. Se desmadra un poco la historia en la fiestera llena de coros a lo “Fiesta Pagana”, “Mar Adentro” en la que
Dickens, al que ponen voz
José Luis Jiménez y
Lele Laina, intenta convencer a
Poe para que siga trabajando en su obra literaria y le promete publicársela en Inglaterra, aunque finalmente no será así. El cierre al primer acto lo pone la breve oscura y tétrica “Falsas Esperanzas”. El segundo Acto,
“Ocaso”, se abre con la instrumental “El Péndulo” en la que se mezclan guitarras acústicas y eléctricas a cargo de
Mario García (Iguana Tango) y
Pablo García (Warcry) sobre la tétrica orquestación de
Joaquín Padilla, para dar paso a la oscura “Reinando En Su Propio Mundo”, en una onda cercana a los últimos tiempos de Mago De Oz, con una base pesada en la que mucho tiene que vez el bajista
Niko Del Hierro (Saratoga) y las profundas voces de
Kiko Hagall (Intrance, ex Beethoven R.) como el
Reverendo Brandsby,
Elisa C. Martín (Dreamaker) como
Marie Louise Shew y la del recuperado
Carlos Pina (Panzer) como
Charles Frenno Hoffman, poniendo en duda una supuesta divinidad superior sobre el talento terrenal, a base de unos muy currados cruces de voces. La tristeza vuelve a hacerse presente en “Adiós Amor”, con la agonizante voz de
Virginia (
Patricia Tapia) en su lecho de muerte, y con un desesperado
Poe (
Leo) replicando a la
Tuberculosis a la que pone voz
Beatriz Albert (Ebony Ark), con un tétrico fondo instrumental en el que participan el teclista
Javi Díez (Arwen, Jorge Salán), los guitarristas
Jorge Salán,
Abel Franco,
Carlos (Mago De Oz) y
Jero Ramiro (ex Santa, Saratoga, Ñu), y que va cambiando bastante de ritmo para acabar algo más alegre. Sigue el atormentamiento y la amargura con la desgarrada y densa “No Quiero Morir” en la que
Poe mantiene un apasionado diálogo con su
Conciencia a la que pone voz
Joaquín Padilla, y a los que acompaña una instrumentación más discreta. El tema más gamberro y menos serio del disco viene a continuación con “Embriagado De Dolor”, con un ritmo alegre y rockanrolero ambientado en la taberna a la que iba
Poe a olvidar sus penas y en la que sus compañeros de borracheras le reprochan su actitud altiva y su poca seriedad a la hora de pagar, ponen voz al tema
Michel Molinera (Staffas) como
Borracho,
Arancha (Staffas) como
Prostituta y
Oscar (Lujuria) como
Tabernero. Se acerca el final con “Fe Sin Dios”, corte de aires power metaleros muy melódico, en el que se mezclan con acierto las voces de
La Muerte (
Toni) y de
La Conciencia de Poe (
Joaquín), para ir apagándose en su instrumentación a la que colabora con sus solos el guitarrista
Paco Laguna (Obús). El cierre definitivo lo pone “Alma Errante”, siguiendo en la misma línea musical a lo Helloween / Edguy, con una base machacona del batería
Carlos Expósito (Stravaganzza, Jorge Salán) y del bajista
Daniel Criado (XXL), que dan soporte a un intenso diálogo entre el
Enterrador que aparece al principio de la obra (
Alfred Romero) con otro segundo
Enterrador con la voz de
Falaise, al que intenta convencer el primero de lo que ha sucedido con el
Gato Negro que no es otra cosa que
Poe reencarnado. Así se cierra la historia con un final similar a su inicio con unas teclas misteriosas y con la sensación de haber degustado una delicatesen que poco o nada tiene que envidiar a las que nos vienen desde fuera y que debería convertirse por calidad, originalidad y trabajo invertido en uno de los clásicos de nuestra música. Ojalá sepamos apreciarlo como merece y pueda tener tanto continuidad discográfica con una segunda parte que ya está proyectada, y sobre todo a ver si es posible llevarla a las tablas y disfrutarla en formato de musical. Imprescindible.